Por la cresta que estoy feliz! Por fin vuelvo a respirar esa alegría que no sentía desde que dejé Brisbane. Volvió a mi esa confianza en el destino; la profunda certeza de que todo saldrá mejor de lo que espero. Y más aún, vuelvo a tener panoramas, planes y metas que me levantan cada día más temprano.
Es todo tan tonto, pero tal como les comente en el blog anterior, desde que estoy en el backpacker me he puesto mucho más organizada y productiva. Creo que en el afán de sociabilizar, es que me armo panoramas tratando de por lo menos juntarme con alguien, aunque sea un ratito. Pero hoy fue el apogeo máximo!
Siendo hoy mi día libre, comencé la mañana llamando al seguro médico pues creo tener otitis desde el martes. Luego quemé calorías durante casi 2 horas en el gimnasio. Renovada y fresquita, volví a mi hostal para ubicar la dirección de la clínica donde mi seguro medico tiene convenio. Veloz como un rayo, aproveché de tragar un poco de tofu y leche de arroz (mi mejor descubrimiento) y salí. Una vez en la clínica, paz y tranquilidad a la espera de mi doctor. A las 6 de la tarde partí de regreso a St Kilda, con un dudoso diagnóstico y unas gotitas para la infección (en Chile me hubiesen examinado harto mejor creo). En el camino hable con Pedro, Juan y Diego pues mi plan era ir a St Kilda Night Market, ojalá con alguien más. Resultó que Carlota andaba cerca, así que apañó inmediatamente. Además Lisa –que la conocí en Brisbane– venía recién llegando a Melbourne y quería juntarse conmigo.
Nos juntamos las tres y caminando por el sector fuimos interrumpidas por una pareja de chilenos que me escucharon hablando castellano con Carlota. Anita nos asaltó con preguntas sobre cómo y dónde conseguir trabajo, dónde y cómo conseguir departamento, y millón de otras preguntas sobre la vida en Australia. Al poco rato nos intercambiamos teléfono frente a la posibilidad de vivir juntas más adelante, cuando se me ocurre preguntarle dónde estudió…
- “Comercial en la PUC”, me dice.
- “Ah! Y cuándo saliste?”, Le pregunto tratando de calcular su edad.
- “Recién”
- “Entonces debes conocer a mi hermano!”
- “Cómo se llam…”
- “Nicolás Celedón…”
- “No te puedo creer que Nicolás Celedón es tu hermano!”, interrumpe un exaltado Andrés. “Qué onda con su polola argentina?! Lo último que supe es que estaba re complicado”, continua con una cara entre asombro y copucha.
(Nico: te suena Andrés Vittori??? Que a propósito, tuvo el privilegio de ver el partido de Fernando González contra Hewlet, invitado por un amigo en común que hoy comparte pieza en el hotel con el mismo González. Bueno, Andrés te manda saludos!)
Después de mucho cacareo, comenzamos a caminar por la popular Acland St., cuando al rato se nos cruza Giorgio de la mafia italiana y su amigo. La pobre Lisa ya no entendía nada, y yo no podía más de la felicidad social, ja! Entre medio, me llegaban textos de Chris (a.k.a Peter Pan) a quien conocí en el hostal, y de Maria (amiga de Yanula, la ex pareja de Tinka, mi alumno de español) con quien salimos a bailar salsa el domingo.
Con tanta gente me empecé a enredar y Lisa se puso media reclamona porque no entendía español, así que resolvimos despedirnos, quedando sólo Lisa y Yo sentadas en un restaurant de comida italiana.
Para rematar la noche en sociedad, Tanja (hermana de Mathias, la que ocupa hoy mi pieza) se dejó caer en el restaurant. Y ya de regreso a nuestros respectivos hogares nos encontramos con Marieka (polola de Mathias).
Y así concluye el día más entretenido de todos! Después de este episodio, no tengo dudas que mi cumpleaños va a ser bien celebrado y Tasmania no será para nada un viaje solitario.