July 23, 2009

Perfect Days

Existen tipos de perfección de toda índole: emocional, laboral, social, recreacional. Pero cuando cada una de ellas llega a su pick, entonces uno debería experenciar tal nivel de felicidad, que podríamos considerarla –en términos terrenales– como la perfección máxima alcanzable. Yo parece que ando volando en esa perfección estos días, y me tiene con una sonrisa que no se arruga ni con limón.

Partiendo por lo laboral; mis expectativas en Sydney eran bajas, muy bajas. No pensaba trabajar más allá del cleaning en el hostal. La idea era solo mantener un ingreso mínimo para alimentarme y ya. Sin embargo, la inocente sugerencia de la Angeles me hizo cambiar todos mis planes para el siguiente mes. Así es como decidí quedarme hasta Septiembre para ganar lucas en vez de gastar ahorros en Nueva Zelanda mientras espero la working holiday visa. Y tal como siempre (fuerzas a mi favor), no me costó nada encontrar un buen empleo. Desde hoy, formalmente, he sido contratada para vender puerta a puerta productos frescos y 100% naturales, recogidos directamente de los Aussie Farmers, o sea los granjeros australianos. Es el concepto de volver a tener un lechero, pero que reparte leche, huevos, queso, pan, fruta y verdura. En todo caso, yo no soy el Milkman; yo sólo ofrezco el servicio y tomo órdenes de compra.

Pero no todo el plata. El tema social era otro punto importante. En verdad amo este hostal y su gente. Me daba como pena dejar mis tres amiguis de room y el resto de amigos que purulan aquí desde ya varios meses. Todos se pusieron contentos cuando llegué con la noticia que prolongaría mi estadía, y eso me hace más feliz aún.

En terminos recreacionales, voy a ser sincera... la cuota de actividades semanales es baja. Pero eso no quiere decir que no es perfecto. Al contrario, no hay nada que me haga más feliz que difrutar mi día por el mero hecho de existir. No tengo por qué tener un plan cada mañana, no necesito salir corriendo fuera del hostal. Me basta con hacer todas mis tareas cotidianas con tranquilidad y fluir con la dinámica del hostal. Si hay panorama, bien; sino, bien también.

Por supuesto, toda esta felicidad que ahora irradia por los poros, llegó a la perfección emocional con un inesperado ser humano de ojos azules y acento inglés, característico de la zona de Manchester. Tal como puse en mi status en facebook, es incluso más perfecto que Edward Cullen, porque no es posesivo ni obsesivo con protegerme. Han pasado sólo tres días desde que nos conocemos mejor, por lo que no debería estar adelantando nada; ya me ha pasado esto de entusiasmarme con algo/alguien y después me quedo con cuello. Pues parece que no aprendo, porque no me aguanto las ganas de contar que se llaman Daniel (Dan) Hudson y es lejos el más guapo del hostal. Lo mejor de todo es que no tiene ningún problema en reconocerme que esta vuelto loco por mí (jamás en la vida me lo había dicho así, si es que alguna vez alguien lo estuvo a ese nivel).

Daba la casualidad que cuando recién llegué, obvio que me fijé en él (es que es muy rico), pero inmediamente lo clasifiqué como el clásico arrogante que se pasea de una mina en otra cada semana. Una grata sorpresa darme cuenta que estaba rotundamente equivocada.

Ya basta. No debería estar escribiendo tanto... estoy segura que la voy a cagar en un par de días y pronto empezará a evitarme. Por lo menos estoy preparada para eso. Y ahora me voy a dormir, porque mañana es mi segundo día de Opera House!!!!

July 13, 2009

Spoiled!

Tengo una mamá que me consiente demasiado. Me llego a sentir mal de tanto regalo que me ofrece, por eso suelo darle varias vueltas antes de aceptar o rechazar esas "ayuditas", que lo único que hacen es mal acostumbrarme. Pero esta vez no dude ni un solo segundo; le grité un "GRACIAS!" por  email que debería haber sonado hasta en la China. 

Su regalo consistía en, nada mas ni nada menos que, un holgado budget para ir al Opera House!! En ese instante me bajó todo el cargo de conciencia por no haberme permitido este gusto por mis propios medios; debería haber sido yo la de la inciativa desde un principio. De todas maneras, me dejé regalonear, jeje.

Entre las variadas funciones en el mes de Julio, tenía claro que no iba a invertir en opera. Lo sé, suena absurdo, pero mi razonamiento fue si vamos a gastar plata en esto, tengo que disfrutarlo (no quedarme dormida). Por otro lado, sentí que Mamá tenía que ser retribuida con mi elección; algo que ella hubiese disfrutado si estuviera aquí.

Con el objetivo de aprovechar al máximo el generoso presupuesto, compré vía internet entradas para dos funciones. La primera de ellas, para el Backstage Tour, que lo hice el viernes recien pasado (aquí va el relato).
La segunda entrada es el 23 de julio, pero quedará en suspenso hasta que llegue el día del segundo relato.

SOH: The Backstage Tour

Conocer el Opera House por fuera y sacarse la foto con la monstruosa arquitectura de fondo es un "must" cuando pisas Sydney. Algunos hacen el esfuerzo adicional de presenciar alguna función. Pero cuántos conocen lo que sucede tras bambalinas?

Desde esa vez que se me ocurrió ponerme a bailar que me gusta el backstage. La vida tras los escenarios, salas de ensayo y camarines; tramoyas trasladando artefactos de iluminación y escenografía; coordinadores dando instrucciones de último minuto, mientras los artistas se cambian de vestuario y repasan en la memoria aquello que no puede fallar.

Por eso fue que opté por conocer lo que nadie puede ver desde fuera ni sentado en una butaca.

Diseñado por el arquitecto danés Jorn Utzon, la construcción del Sydney Opera House se inició en 1959. Tras una larga lista de inconvenientes climáticos, dificultades estructurales y problemas de interés político, el teatro fue terminado en 1973. Desde ese día que no descansa. Múltiples funciones suceden en paralelo todos los días, siendo el Opera Australia, Australian Ballet, Sydney Theatre Company y Sydney Symphony las cuatro principales estrellas.

Lamentablemente no me dejaron sacar todas las fotos que hubiese querido, pero esto es lo que conseguí: el Concert Hall y de una de las sala de ensayo.
El resto del tour fue descubrir cómo los bailarines desaparecen en la mitad del escenario, dónde practican antes de cada función, cómo se guardan y trasladan los materiales de escenografía, los espejos en donde los artistas se miran antes de salir al público, las pantallas que controlan lo que sucede en cada teatro, las superticiones y rituales que incluso nosotros tuvimos que cumplir.

No se qué más contar del tour. En realidad es algo puramente emocional difícil de explicar con palabras o fotos. De todas maneras, una experiencia interesante que se complementará en mi segunda visita, esta vez como espectador.

July 07, 2009

I've been busy with the thinking

Me rindo! No puedo evitar esto de escribir haciendo referencias de tiempos. Hace rato (ven, a esto me refiero) que estoy tratando de escribir este blog, pero ninguna frase inicial me gusta. El otro día (de nuevo!), vagando en mis pensamientos de escritora, me di cuenta que siempre caigo en el detalle de los horarios y cualquier otra forma de referencia temporal. No se si les pasa lo mismo, pero después de 77 blogs, ya me empieza a molestar. Ni siquiera este párrafo logró capear mi inconsciente narrativo, pero por lo menos escapé de mis repetidos comienzos. Veamos como sigo.

Mis días en Sydney van muy bien. Para mi sorpresa, he tenido más actividades de las que pensé planificar. También, más días soleados de los que esperé de un invierno en el sudeste australiano.

A pesar que extraño un poco mi cama dos plazas y la conveniente privacidad mi pieza en Melbourne, vivir en este hostal me encanta. Incluso podría considerarlo mi pequeño hogar: pasearse en pijama, no importando cuán "impresentable" me puedo ver, es una buena referencia.

Otra cosa que me tiene contenta, es que finalmente conseguí que me dieran trabajo aquí mismo. El sábado fue mi primer día. Tengo que limpiar los diez baños y ordenar la cocina en dos horas. Es trabajo duro, no tanto por las cosas desagradables de limpiar, sino más bien por todos los detalles de los que hay que preocuparse en tan poco tiempo. Sin embargo, me anima pensar que por lo menos voy a poder llegar con algo más de plata a Nueva Zelanda.

Sobre la vida social; fuera de estar en permanente contacto con mis dos primas, tengo en mi pieza tres alemanas y una inglesa que se han transformado en mi familia temporal. Me gusta observar que tenemos una dinámica de hogar, preocupándonos de saber qué planes tenemos, coordinando los horarios de comida, animándonos a salir de vez en cuando, incluso lavando ropa todas juntas.

En resumen, mis quehaceres de hoy en día son básicamente trabajar en el hostal y hacer vida social. Pero hay un asunto mucho más importante que ocupa mi cabeza y tiene que ver con mi vocación y proyección profesional. Por eso me he dedicado a descifrar y darle forma a las cosas que quiero hacer y cómo lograrlas.

La proyección profesional ya la decidí hace rato. Eso de entrar en la industria del cuidado del medioambiente me motiva más que demasiado. Pero mi vocación, como siempre, es algo que fluctúa según la estación del año, lo que me trae una horrible sensación de impotencia. Cuando caí en cuenta de ello, entendí que tenía que definirla de una vez por todas. La buena noticia es que creo que por fin la aterricé y me hace completo sentido: sonrían todos, porque quiero dedicarme a escribir el resto de mi vida.

Entonces ahora que junté peras con manzanas, me veo escribiendo tanto en mi vida laboral como en mi vida personal. Algún día llegaré a escribir una novela romántica, pero por ahora empezaré con un breve ensayo sobre mi visión del calentamiento global y el cuidado del medio ambiente, esperando que eso me ayude a encontrar un trabajo en Nueva Zelanda en el que me dedique a investigar y preparar material educativo.

Tengo fe que esta vez no voy a cambiar de idea y que voy a encontrar lo que busco. Pero si mi destino se niega a dármelo, entonces aplicaré plan B: fotógrafa de flora y fauna alrededor del mundo. No es mala idea.