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May 09, 2009

Breathing the life back again | First story

Me doy cuenta que si mi vida no tiene sobresaltos, me aburro demasiado! Esta semana estuvo cargada de sorpresas que me devolvieron la alegría al alma. Claramente faltaba algo que me reactivara…

Parto por el lunes, cuando salí tempranito al banco con mi cute little umbrella bajo el brazo. Blanco, hecho con tela de algodón encerada, vuelitos por el borde y costuras en hilo que le dan su toque. Para una mejor idea, imaginen una mujer de la época colonial con su vestido englobado color crema. ¿La ven con una sombrilla abierta apoyada en su hombro? Bueno, esa misma tenía yo, pero con la doble funcionalidad paragua-sombrilla.

Entonces entro al banco y saludo a la ejecutiva de Atención al Cliente que está parada todos los santos días dándole a la bienvenida a cada ser humano que entra. Como siempre, me desea los buenos días y luego agrega un “what a breautiful umbrella!”. Yo muy orgullosa salgo del banco radiante. En verdad amo mi paraguas como si fuera mi hijo. Pienso en que mi mamá se va a enamorar del él y probablemente termine por regalárselo cuando nos encontremos en Sydney.

Entre las fácil 20 personas que me han hecho comentarios de Paraguitas, la que se lleva el Oscar es una mujer que, manejando por el centro-centro de Melbourne, frenó apenas me vió, bajó la ventana y gritó “I LOVE YOUR UMBRELLA!”. Creo que fue en ese minuto cuando más me enamorada me sentí de Paraguitas.

Volviendo al día lunes. Después del banco, tomé mi bus para ir a la casa de Natalia a cuidar a sus bebés (Tote de 2 y Tita de 1). En el camino me puse a leer The Weather Makers, de Tim Flannery (excelente libro por si les interesa estudiar sobre el cambio climático). Concentrada en las distintas capas que componen la atmósfera, de repente caché que ya estábamos en mi parada. Cerré el libro y salté por la puerta a la calle. Se cerraron las puertas, el bus partió y al tercer paso casi se me sale el corazón. Olvidé a mi HIJO en el asiento y cada vez se alejaba más de mí.

Esos 10 segundos que siguieron eran el dilema si correr tras el bus hasta el siguiente stop (y llegar tarde al babysitting) o resignarse a darlo por perdido. Yo no podía dejarlo ir así no más, pero correr parecía ser una opción inútil, porque ni aunque tuviera todo el tiempo del mundo, jamás alcanzaría al bus. “Australia es un país del primer mundo y algo se tiene que poder hacer”, pensé. Me acerqué al panel de recorridos y horarios en el paradero, “tiene que haber un teléfono”. Llamé y por poco le lloro a la niña al otro lado de la línea. Amablemente me da otro número de teléfono. Vuelvo a marcar, mientras miro cómo a lo lejos Paraguitas sigue su camino sin su madre. Me contesta una mina que apenas le entiendo. Con algo de esperanza le explico lo sucedido y me dice que las “lost properties” llegan en la noche, así que debo llamar al día siguiente. Insistí preguntándole si era posible avisarle al chofer (países primer mundistas deben estar conectados por algún sistema computacional, digo yo). Imposible, no se puede, tengo que entregarme y rezar por la honestidad del ser que ponga las manos en mi bebe.

Next day llamé y por supuesto la respuesta fue negativa. OBVIO! Por muy desarrollado que sea el país, la tentación de quedarse con un bello paraguas es demasiado alta. Cagué no más!

Triste muy triste, en la tarde tuve que volver al banco a depositar más $$. Y ahí estaba doña Atención al Cliente. La saludo y le digo “Remember my umbrella? The one that you liked so much?” Ella asiente. “Well, I’ve lost it. Took a bus yesterday and left it inside!” La cara de pena que le puse parece que le afectó, porque acto seguido me dice “Oh no! That’s terrible! But, would you like one of ours?” Y entonces me lleva a una oficina y me regala un tremendo paraguas del Commonwealth Bank, uno que parece quitasol!

De nuevo salí radiante de mi banco. No tanto por tener paraguas nuevo, sino más bien por lo genial que es la vida. Ser testigo de cómo el presente le da sentido al pasado. También la generosidad de las personas es algo que disfruto en plenitud; sentir la entrega desinteresada (aunque le haga publicidad a mi banco en un día de lluvia) es una sensación que aquí se vive mucho más seguido que en Chile y me encanta!

Bueno, esta es una de las historias de la semana. Lean esta primero y luego escribo las otras dos.

Abrazos, besos, y no se olviden que es urgente aprender a ahorrar agua (Chile es la segunda o tercera zona más grande del mundo en sufrir de sequía producto del calentamiento global, y eso ya está sucediendo. Acuérdense no más del último invierno… cuántas veces llovió? Cuántos días fueron realmente helados? Que yo recuerde, fue el invierno más agradable de todos). Cuento con vuestra astucia!

March 04, 2009

Thoughts: Where are the stars?

La última vez que pude contemplar la vía láctea fue cuando el chofer del bus se detuvo unos minutos en un pequeño pueblo entre Sydney y Melbourne. Eso hace 4 meses exactamente.

Echo marcha atrás entre cientos de recuerdos, y la siguiente imagen se detiene en una pequeña playa de la Riviera Maya, en el año 2006. Esa romántica noche me senté a orillas del mar, en exquisito silencio, observando la geometría de constelaciones que no conocía.

Sigo retrocediendo y aparecen noches semi-oscuras en Las Brisas y la lluvia de estrellas que se podía observar desde Farellones. Creo que eso fue en 1998.

Después ya no tengo recuerdos, pero sí la certeza que de niña miraba las estrellas mucho más seguido. Las extraño.

Me pregunto cómo fue que la humanidad se acostumbró a luminosidad de la ciudad y se privó de percibir la inmensidad del universo. Tal como pudo asimilar la falta de árboles y pasto, conformándose con plantas en maceteros o pequeños jardines; reemplazó animales silvestres por educadas mascotas; aceptó cuando los edificios fueron bloqueando la imagen de la montaña; nunca se alarmó cuando el río dejó de traer agua cristalina; el olor de la ciudad no le pareció desagradable; la bulla general la neutralizó hasta considerarla un sonido imperceptible.

Fue quizás el exceso de luz que la cegó. Luz que borró las estrellas del cielo y con ello dejó de sentir la imponente presencia de la naturaleza. Lejos de ella apareció la libertad para crecer, evolucionar. Pero, en qué dirección?

Faltó una fuerza con mentalidad ingenieril. Un ser omnipotente que proyectara las consecuencias que provocarían las bárbaras ocurrencias de milesde millones de humanos. Faltaron también más lecciones sobre humildad para aminorar los niveles de codicia y ambición. Tal vez se necesitaban muchos más siglos de meditación.

Acostada aquí en mi cama, sueño con retornar a su dueño la propiedad en la que viví, intacta. Deseo más que nunca poder limpiar todos los rincones, reponer todo lo que eché a perder, barrer por dentro y por fuera, dejar en el aire un aroma a pureza, cortar la luz y cerrar la puerta. Luego, entregar las llaves en las manos de quien tuvo la confianza en prestarnos su mejor creación, descansando en la certeza que hice mi mejor esfuerzo por dejar todo impecable.

Si tú me ayudas, avanzaré más rápido. Luego podemos ir juntos a ver las estrellas, te parece?

February 24, 2009

What have we done to ourselves?

He de interrumpir sus preocupaciones del momento para transmitirles otra más importante, la cual espero consideren suya a partir de hoy para el resto de sus hermosas vidas.

Hoy es mi primer día de trabajo como voluntaria esta pequeña empresa llamada Cool Melbourne. Eeehhh, bueno sí, Melbourne es una ciudad “cool”, pero la cosa no va por ahí exactamente. Esto tiene que ver con temas como calentamiento global, sustentabilidad, recursos renovables, ecosistema, animales en extinción, Fair Trades, etc… la lista es larga.

Va a sonar un poco cuático, pero creo haber recibido el llamado de la Madre Naturaleza. Mi misión? Ayudar a crear un mundo más consciente respecto de los malos hábitos aprehendidos. Mi primer paso es entender el tete en el que nos metimos y aprender cómo aminorar la situación (porque no es reversible).

Me siento culpable de no haber puesto atención a las noticias sobre el calentamiento global, por no saber nada de la propuesta de Al Gore, por haber pasado gran parte de mi vida gastando lo que no era eterno, lo que no era sustentable. Pero hoy es un nuevo día y con él comienza mi primer aporte: una petición directa a quienes me leen.

Mami: por fa reduce la cantidad de emails y documentos que imprimes; házlo sólo si es necesario. Según cifras australianas, un empleado de oficina gasta 10.000 hojas A4 al año; en consecuencia, Australia necesita derribar 10.000.000 de árboles cada año.

Pancho: como hombre de negocios y emprendedor, comienza a promover una cultura de trabajo sustentable. Estudia sobre el tema y convérsalo con tus pares de Endeavor. Generar conciencia es tal vez más dificil que generar una acción, y para eso se necesitan lideres como tú.

Catita: antes de botar cualquier cosa a la basura, pregúntate si puedes reutilizarlo para otra cosa o transformarlo en arte. Es una buena forma de reducir los más de 600 kilos de residuo por persona que van a parar cada año a los basurales. Ah, también apaga la luz de tu pieza cuando no estés ahí; eso ya te lo había dicho antes, moquito feo.

Cata R: por ser mi mejor amiga, te encomiendo la tarea más difícil… reducir las duchas a 4 minutos (ojalá cortando el agua mientras no se necesite). Con ese pequeño cambio de hábito puedes ahorrar aprox. 20.000 litros al año, tu solita.

Rata: nunca más dejes prendidas las luces de tu depto cuando no las estés ocupando y cambia todas las ampolletas que puedas por esas de bajo consumo.
Feña: salir de compras es una actividad casi diaria hoy en día, pero en ese hábito hay escondido un excesivo e innecesario consumo de bolsas plásticas que no pueden ser recicladas. Una manera muy ecológica -y fashion a la vez- de evitar esto, es llevando siempre contigo una o más bolsas reutilizables. Más info en www.murmullo.cl

Pauli: cuando estés en la cocina, no laves los platos con el agua corriendo; por cada minuto que pase estarás ahorrando 10 litros de agua.

Papá: los cargadores de celulares consumen energía permanentemente, al igual que los televisores, DVD's, equipos de musica en modo stand-by. Desenchufa aquellos aparatos mientras no se utilicen. Sobre todo aquellos de uso esporádico o nulo, como los equipos de música que estan en el living y mi pieza.

Nana Ale: cocinar las comidas calientes por anticipado gasta más del doble de la energía que ocupa el cocinar para servir en el minuto. La razón es muy sencilla: no sólo se gasta energía extra al recalentar, también hay que considerar el consumo que genera el refrigerador mientras enfría la comida durante las horas que no se consuma. En otras palabras, es mejor guardar el arroz crudo en la despensa, que cocinado en el refri.

Al resto de mis lectores: la lista de hábitos por cambiar es inmensa, pero hay uno que me parece el más importante de adoptar, pues trae muchos más beneficios de los que podrían ustedes imaginar. Consiste solamente en detenerse por 1 minuto antes de comprar, y preguntarse “¿realmente lo necesito?”. Hay muchas compras que se pueden postergar o, mejor aún, evitar. El consumo desmedido y sin conciencia sólo promueve más producción de materiales, emisiones de carbono en traslado, consumo de energía, agua y papel, y en algunos casos fomenta el trato injusto con la mano de obra que recolecta la materia prima en países de África, Asia y Sudamérica.
Espero no lo sientan como una crítica personal, porque estamos todos metidos en el mismo saco. Las peticiones que les hago, son sólo por asignarle una a cada uno en base al mejor aporte que creo pueden hacer. Y si quieren adoptar más de un nuevo hábito, mejor aún para todos.

Los mantendré al tanto sobre el tema a medida que vaya aprendiendo más. Y gracias a todos por tomarse el tiempo de leer este blog.

February 12, 2009

Victoria in flames

Yo escribiendo sobre Tasmania y mi fairytale life, mientras que el resto del planeta enmudece con las imágenes de incendios incontrolables en la región de Victoria. Yo volando sobre las nubes con mis happy problems sobre cómo vivir más acorde a mis intereses, y al otro lado de la calle veo letreros pegados en las vitrinas ofreciendo parte de las ventas del día a los damnificados por los incendios ocurridos el sábado recién pasado.

Yo no veo televisión, tampoco compro el diario. Me pasa que prefiero no enterarme del resto del mundo; es información que no me suma, no me hace ni más feliz ni más sabia. Pero los grandes acontecimientos, aquellos que es importante estar al tanto -como éste- llegan a mí de todas maneras. Me llegan por skype desde Chile, por los letreros en las vitrinas, por los comentarios en la calle, por las cadenas de email.
Frente a la terrible pérdida en vidas humanas, animales y forestales, no sé cómo reaccionar. Es un tema que me afecta pues el medio ambiente es algo que me ocupa cada vez más, pero me parece que no saco nada con buscar más información sobre lo mismo. Es probable que ustedes sepan más que yo.

Si les puedo contar que ese sábado salí del depto a las 3 de la tarde para ir a trabajar. Nunca imaginé que existiera una sensación de calor como tal. El cielo estaba nublado, por lo que el calor no provenía de los rayos del sol, como suele ser. Esta vez era el viento. Grandes corrientes de aire a 46º de temperatura que chocaban contra mis pobres cachetitos (ya rojos desde el momento que salí del edificio).

Para llegar a mi trabajo sólo tengo que caminar media cuadra. Durante esos dos minutos, caminé a contra viento, con una mano frente los ojos para protegerme del polvo y las hojas que se levantaban del suelo. Me hablaba a mi misma repitiendo una y otra vez “esto es un sauna al aire libre, esto es un sauna al aire libre”, pero la frase no traía ningún alivio (tal vez era una forma de pensar que en cualquier momento alguien atinaría a apagar el sauna y todo volvería a la normalidad).

Al llegar a mi trabajo, trasladé lo más rápido que pude las mesas, sillas y quitasoles que ponemos en la calle, y entonces me encerré dentro del local, algo más aliviada con el aire condicionado que apenas funciona. El viento insistía en entrar empujando la puerta (para nada liviana) cada 5 minutos. Era tal el sacrificio de llegar a la puerta para cerrarla que opté por bloquearla con un par de corchos… total a nadie se le ocurriría en un día como ese salir a comer tapas españolas. Creo que alrededor de las 8 la temperatura bajó, y con ello la gente salió nuevamente a la calle (y el local se llenó).

De los incendios me enteré uno o dos días después. Fotos no he visto, pero me han llegado por email un par…

La un koala que apareció en el garaje de alguien, seguramente en busca de sombra. La señora le puso un bowl de agua para que se hidratara y esa fue la reacción del koala.

La otra puede que la hayan visto en las noticias. Un bombero que encontró al koala en la mitad del incendio y le ofreció agua; al parecer fue el animal el que le dio la mano al bombero y no al revés.

December 20, 2008

I'm an Enviro-Veggie Girl

Desde hace un tiempo que vengo escuchando, cada vez más seguido, las palabras vegetarismo y medio ambiente. No es que yo ponga más atención en ello, sino que aquí pegan fuerte. Pues bien, ayer caí en cuenta que me estoy tranformado en un nuevo ser, y se le denomina Enviromental Vegetarian.

Lo curioso es que, cuando me detuve a pensar en lo que implica el vegetarismo, descubrí que no he comido carne ni huevo en mucho tiempo (creo que solo unas 5 veces desde que estoy aqui) y la verdad no siento ninguna necesidad de volver a comer.

Como la mente viaja a la velocidad de luz entre un pensamiento y otro, no me demoré mucho en llegar al tema medio ambiental, y esta vez descubrí que toda mi vida he tenido un instinto de ahorro que recién ahora lo veo como un hábito de reciclaje o buen aprovechamiento de los recursos.

Me parece que no lo había comentado antes, pero mi cada-día-más-adorable-flatmate es un chico "verde" (ecologista o ambientalista), y no fue nada difícil seguirle el paso con esos pequeños hábitos que hacen la diferencia. Desde que llegué a Australia que me ducho rápido y corto el agua entre shampoo, bálsamo y jabón; pero ahora con Mathias separamos la basura reciblable, apagamos luces innecesarias, tratamos de no usar bolsas plásticas y reutilizamos todo lo que se pueda reutilizar, valga la redundancia.
Por otra parte, Marieka -la también adorable polola de Mathias- no es sólo otra chica verde, sino además es consumidora de productos gluten free, dada su condición de salud. De esta manera, los tortolos se alimentan en forma muy sana y en mi cocina no se ve comida chatarra.

Fue entonces en este contexto que me sentí motivada a cambiar mis hábitos y empezar a ser un ser ecológico, cuidando los recursos naturales, aprovechando más los vegetales que son un recurso renovable y no consumiendo carnes, como una manera de no fomentar el exceso de matanza de animales por parte de la fábricas que sólo generan daño al ecosistema. Más aún, teniendo este foco en mente, empecé a sentirme más sana y por rebote por fin logré volver a hacer deporte en forma regular... o sea, llevo un par de días no más, pero presiento que esta vez no es sólo un impulso, sino una necesidad que complementa lo anterior (estoy haciendo deporte al aire libre para aprovechar los recursos de la naturaleza, en vez de pagar por infraestructura).

Conociendo lo variable que suelo ser con todo, es todo un riesgo publicar este post, pero esta vez presiento que será un hábito que permanecerá en el tiempo. I SAY YOU SHOULD GO GREEN TOO!