March 23, 2009

Great Ocean Road

Ayer llegué de un agradable fin de semana recorriendo la zona suroeste de Melbourne: Great Ocean Road (onda Carretera Austral, pero en versión playera). 
Entre 4 guapas, Nashra de Irlanda, Karen de Inglaterra, Eleonor de Canada y Yo, arrendamos un auto para recorrer en 2 días algunos de los lugares que tanto habíamos escuchado hablar.
 
Con su cuota de dificultad, y Eleonor al volante, salimos de la ciudad rumbo a Torquay: uno de los varios paraisos de los surfistas. Con un par de fotos en las respectivas Memory Card de cada cámara, seguimos rumbo a Belly Beach, donde hicimos picnic a la orilla del mar (bueno, no tan orilla porque el mar estaba ultra recogido).

Karen había manejado de Torquay a Belly Beach, asi que Nashra lo hizo desde ahí hasta Anglesea, donde sólo nos detuvimos a sacarnos fotos en el muelle que daba a la misma carretera.

Y entonces me tocó el turno de manejar... al contrario de Chile! A pesar que todo, absolutamente todo está al otro lado, no me costó nada. En cuanto me abroché el cinturón con la mano izquierda y lo crucé hacia la derecha, caché que en mi mente ya había dado vuelta el sentido de conducción.

Conduje harto rato por caminos llenos de curvas, igual que la carretera de Leyda, Sto Domingo, solo que la vista era algo más bonita, jeje. Al poco andar vimos un pequeño almacén con un letrero que decía "koalas" y obvio que paramos a cachar que onda. La niña del almacen nos dijo que camináramos por el cerro a un costado del local. Con esto nos encontramos....

Después de alucinar mucho rato, seguimos rumbo a Apollo Bay donde pasaríamos la noche. El hostal, lejos lo mejor; muy cómodo, límpio, tranquilo y con una cocina llena de provisiones para el desayuno.

A la mañana siguiente amaneció nublado, helado y algo lluvioso. Me ofrecí a seguir manejando rumbo al Parque Nacional Otway, donde las curvas eran más cerradas que Farellones y el micro clima, propio del rainforest, no era la mejor de las condiciones, pero el panorama era inpagable.

Por AU$20 entramos al Parque Otway Fly, donde caminamos entre las copas de árboles, a 25 más de metros del suelo.
Después quisimos ir a las cascadas, pero estábamos muertas de frío y la lluvia parecía no parar. Entonces decidimos seguir, y Nashra nos llevó a nuestra siguiente parada: los 12 Apóstoles.
Claramente el clíma no favorece las fotos. Espero poder volver en un sunny day!

Y con esta vista se acabó el cuento. Ya estábamos muertas de cansadas y congeladas, así que emprendimos el regreso a Melbourne.

Ya están todas las fotos a facebook... una vez más estoy esperando fotos de las otras cámaras. No conseguí las otras fotos (hay gente mala onda en todos lados del mundo)

March 19, 2009

Farewell, Tinka(bell)!!

G'day everyone! Este blog es para despedir a Tinka, mi mejor amigo y alumno de español, que se me va por 9 meses a Argentina y Estados Unidos.

Estuve buscando entre los blogs antiguos, y veo que nunca escribí la historia de cómo nos conocimos. Cómo tan mala amiga! Pero en resumen, todo fue porque una mañana desperté con el agua del lavaplatos corriendo a chorros. En la desesperación de no encontrar ninguna llave de paso, me puse a tocar puertas en busca ayuda.

Primero salió un viejito que de nada sirvió (según él no era posible cortar el agua en forma independiente del resto del edificio). Entonces, decidí molestar al guitarrista que se escuchaba a lo lejos, Steve. Él tampoco sabía dónde estaba la llave de paso, pero fue a buscar al manager del edificio y logró cortar el agua. Obviamente, mi acento les llamo la atención, y Chile tuvo sus minutos de gloria en la conversación.

La cuestión es que ahí quedé yo, encerrada en mi dpto, esperando que llegara el plomero. Al rato después, alguien toca mi puerta antes de lo esperado. No podía ser nadie más que el plomero, pero al abrir la puerta me encuentro con Tinka.

Me dijo que era flatmate de Steve, quien le comentó que yo era de Chile, y entonces venía a preguntarme si me interesaba ganar $30 la hora por sesiones de conversación en español. Y así fue como pasamos a tener una relación de alumno-profesor; y con el tiempo amiga-amigo.

La foto de arriba la tomé, no solo para que lo conozcan, sino también para mostrarles que me corté el pelo, gracias al Gift Certificate de $75 que me regaló para la navidad (y que lo guardé para un momento especial, su despedida). Y también para mostrarles que la tele del fondo me la dejó prestada mientras anda de viaje.

Bueno, la próxima semana les tendré otro update con aventuras del fin de semana que viene. Voy a viajar con Eleonor y sus 2 amigas. No les cuento nada para que se queden con la duda.

Lots of love!

March 04, 2009

Thoughts: Where are the stars?

La última vez que pude contemplar la vía láctea fue cuando el chofer del bus se detuvo unos minutos en un pequeño pueblo entre Sydney y Melbourne. Eso hace 4 meses exactamente.

Echo marcha atrás entre cientos de recuerdos, y la siguiente imagen se detiene en una pequeña playa de la Riviera Maya, en el año 2006. Esa romántica noche me senté a orillas del mar, en exquisito silencio, observando la geometría de constelaciones que no conocía.

Sigo retrocediendo y aparecen noches semi-oscuras en Las Brisas y la lluvia de estrellas que se podía observar desde Farellones. Creo que eso fue en 1998.

Después ya no tengo recuerdos, pero sí la certeza que de niña miraba las estrellas mucho más seguido. Las extraño.

Me pregunto cómo fue que la humanidad se acostumbró a luminosidad de la ciudad y se privó de percibir la inmensidad del universo. Tal como pudo asimilar la falta de árboles y pasto, conformándose con plantas en maceteros o pequeños jardines; reemplazó animales silvestres por educadas mascotas; aceptó cuando los edificios fueron bloqueando la imagen de la montaña; nunca se alarmó cuando el río dejó de traer agua cristalina; el olor de la ciudad no le pareció desagradable; la bulla general la neutralizó hasta considerarla un sonido imperceptible.

Fue quizás el exceso de luz que la cegó. Luz que borró las estrellas del cielo y con ello dejó de sentir la imponente presencia de la naturaleza. Lejos de ella apareció la libertad para crecer, evolucionar. Pero, en qué dirección?

Faltó una fuerza con mentalidad ingenieril. Un ser omnipotente que proyectara las consecuencias que provocarían las bárbaras ocurrencias de milesde millones de humanos. Faltaron también más lecciones sobre humildad para aminorar los niveles de codicia y ambición. Tal vez se necesitaban muchos más siglos de meditación.

Acostada aquí en mi cama, sueño con retornar a su dueño la propiedad en la que viví, intacta. Deseo más que nunca poder limpiar todos los rincones, reponer todo lo que eché a perder, barrer por dentro y por fuera, dejar en el aire un aroma a pureza, cortar la luz y cerrar la puerta. Luego, entregar las llaves en las manos de quien tuvo la confianza en prestarnos su mejor creación, descansando en la certeza que hice mi mejor esfuerzo por dejar todo impecable.

Si tú me ayudas, avanzaré más rápido. Luego podemos ir juntos a ver las estrellas, te parece?