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January 21, 2010

Seat 1A is class... premium business class!!!

Luego de los 6 cortos días que pasé en Chile, y después de terminar de inflar mi estómago con tanta comida en el matrimonio civil de la Pau, crucé Policia Internacional con un renovado espíritu. Una actitud positiva y con la absoluta certerza que, sea lo que sea que me espera para este año, no dejaré de jugarmela por lo que quiero construir para mi vida.

Con esa misma energía iba pasando por Duty Free, cuando veo a lo lejos a toda la parentela de Mr. Mike -mi llavero- el mismo que se quedó encerrado en mi flat después de navidad. Me detuve a mirar la gama de animalillos, mientras pensaba en que Mr. Mike fue mi compañero en Australia, y  tal vez me falta uno nuevo para Nueva Zelanda. Entonces di vueltas y vueltas entre ovejas, perros, osos, hasta que dí con mi nueva partner de viaje. Pensé, las chinitas son para la buena suerte, y aunque no tengo nada de superticiosa, la compré.

Por lo visto, Lady Birdie –como la he bautizado– se puso manos a la obra desde ese mismo instante, pues sucedió lo que jamás me hubiese esperado... Resulta que la clase turista estaba sobre vendida y había una lista de personas a las que las pasarían a business. Yo claramente no estaba en esa lista y tuve que esperar a que asignaran mi asiento una vez que esa lista ya tuviera su asiento en business. Para mi desagrado, el tipo del counter me asigna un asiento entre medio de dos personas y practicamente en la última fila del avión. Resignada a pasarlo pésimo, llegué a mi Gate y al pasar mi borading pass por el lector, un bip-bip resuena por todos lados, como queriendo decir lo sentimos, pero usted no podrá viajar hoy.

La señorita le pasa mi boarding pass a un señor que se pone a teclear y teclear. Entonces se me ocurrió dármelas de importante y le pregunto en un tono que denota absoluta certeza en que la respuesta será positiva: "Me va a pasar a business?". Tuve que controlarme en el instante para que no se me salieran los ojos cuando el señor me responde "Si"! La alegría se me salía por los poros, pero yo muy digna me fui con mi nuevo boarding pass como si fuera toda una pasajero Comodoro de toda la vida.

Al entrar al avión, la asafata me hace pasar hacia la izquierda en vez de la derecha. O sea que más encima me dejaron en el business que no se mezcla con la chusma! Y desde que me senté, pasé a ser la mujer más importante del mundo... "Señora Celedón, ¿le gustaría un aperitivo?", "¿Desea algo más Señora Celedón?", "Este es el menú para su cena y desayuno, ¿que le gustaría comer esta noche Sra. Celedón?". Y para qué hablar de la placentera noche que pasé recostada en 180 grados, tapada por un cubrecamas y reposando la cabeza en almohada casi de plumas... otra cosa es con guitarra!

La verdad que así da gusto empezar todo de nuevo, y con Lady Birdie de compañera, parece que todo va a salir de maravillas!

October 29, 2009

Back on the track

Pucha que fue dificil llegar a Wellington, pero lo logré. Primero LAN cancela mi vuelo y me cambia para un día antes. Después la partida se atrasa 40 minutos, lo que me deja con los nervios de punta pensando en mi conexión a Wellington. Luego llego a Auckland a las 4am y me encuentro con que Jetstar ha cancelado mi vuelo también! Me dicen que me pueden mandar a las 13 hrs pero finalmente consiguen subirme en el vuelo de las 11:45 hrs. Una vez en el aeropuerto de Wellington, tomo un shuttle (un taxi-van) que me lleva dos veces al hostal equivocado. Lo insólito fue que tuve que sacar mapa para mostrarle al conductor dónde tenía que llevarme!

Pero todos los inconvenientes y malos ratos pasaron al olvido en el momento que divisé Wellington desde el aire. Se mueren lo bonito que es, aunque debo reconocer que no se compara con Melbourne. Es una ciudad de mucho cerro, todos poblados de casas al puro estilo sureño. Es como una mezcla entre Valparaíso (por los cerros) y Valdivia (por la arquitectura).

El clima aquí parece que será todo un tema. Nada de brisas refrescantes como en Santo Domingo, aquí la ventolera es heavy... por algo lo llaman Windy Welly. Incluso me contaron que en algunas épocas tienen que poner barreras para que los peatones puedan sujetarse. Me imagino que lo único bueno de esto será tomar sol en pleno verano sin sentir una gota de calor.

Pero bueno, me imagino querrán saber de mi llegada. Para ser honesta, la experiencia en Australia me dejó seca y ya tengo todos mis trámites listos: tengo celular con plan anual; tengo banco con cuenta corriente, cuenta de ahorro y tarjeta de crédito; ya me hice miembro de la biblioteca y saqué mi primer libro (Memorias de una Geisha, que hace rato quería leer). Además, en cuanto entré a mi pieza, reorganicé mis cosas pensando en una estadía larga, así que ya tengo todo a la mano. También fui al super con mis bolsitas reutilizables y compré comida para la semana. Y bueno, lo único que me queda es conseguir una pega, para lo cual estoy bombardeando las vacantes que hay en gobierno (Wellington es principalmente eso).

Y ahora me despido porque tengo que seguir postulando antes que se me acabe el crédito de internet. Pero los dejo con esta foto que tomé del City Gallery... me recordó ese comercial de las pelotas saltarinas de Sony Bravia.

Speak to you soon! xx

It's a Small World After All

Heme aquí, de vuelta en territorio oceánico y sin haber escrito un blog sobre mi pasada por Chile. Siempre tuve en mente hacerlo, pero nunca la inspiración suficiente. Lo raro es que bastó con sólo subirme al avión para tener el título de este primer post... 

Mi estadía en Santiago fue muy grata; no hay mejor muestra de cariño que todas esas caras desfigurándose de alegría por mi inesperada llegada. El regaloneo de la casa también fue muy bien aprovechado, a pesar que en un principio me chocó un poco volver tanta comodidad. Lo que fue más intenso aún fue volver a mi rutina de antaño y sentir que todo volvía a ser igual, que mi año por Australia se había esfumado. Era como lógico, pero en mi idealizada idea de visitar Santiago, pensaba que el día a día sería muy parecido al ritmo y estilo de vida que aprendí por estos lados. Pero la cosa no fue tan así, y una de las principales razones la descubrí en el vuelo que me trajo hasta acá: se llama factor sorpresa; algo que ocurre en Santiago, pero no todos los días.

Yo por suerte tuve mi cuota de sorpresas, de esas donde uno dice "el mundo es demasiado chico" y "cómo tanta sincronía" (porque nada es coincidencia). Para hacerla corta, aquí va el resumen de los hechos:

1. Le escribo a mi ex-jefe por si tenía algun proyecto donde yo pudiera ayudarlo por 2 meses. Respuesta: "me vienes como anillo al dedo". Resultado: 35 horas de trabajo semanal a partir de mañana mismo.

2. Al par de semanas le llega un correo electrónico a una compañera avisando que una nueva persona ha sido contratada en la empresa que contrata el servicio de call center. Resultado: María José Swett (mi amigui de la universidad) es la nueva supervisora de Followup. Al margen: con la Coté no nos veíamos hace harto rato, así que nos pusimos las pilas y nos juntamos varias veces aprovechando que las oficinas estaban cerca.

3. Me subo al avión y me siento al lado de un brasilero, pero al rato llega un señor señalando que ése era su asiento. Tenía toda la razón, yo me había equivocado, pero el señor insistió que me quedara ahí, que él se podía sentar en el mío. Yo le insistí de vuelta hasta que finalmente me cambié. Pues bien, al sentarme en mi nuevo asiento conocí a mi compañera de vuelo, quien era nada más ni nada menos que la flatmate de un antiguo ex de la Coté (quien también iba en el avión, sentado más adelante).

En conclusión, mi misión en Chile era reactivar la amistad con la Coté, no creen? Igual heavy!

June 21, 2009

The Sad Farewell

No era necesario salir tan temprano, pero la mamá estaba nerviosa de no llegar a la hora. En realidad, algo de razón tenía; el translado al aeropuerto, tal como lo planificamos, era bien fuera de lo común. No es que las pistas de aterrizajes estuvieran lejos de Airlie Beach, sino que nosotras estábamos lejos de "nuestro" aeropuerto... en Mackay, a unas 2 horas de viaje.

Sin dejar de ver cañas de azúcar y canguros en el camino, llegamos finalmente al aeropuerto con tiempo suficiente para devolver el auto, revisar emails y facebooks, sumergirme en Twilight y alimentar estómagos vacios. Luego el vuelo se pasó volando, literalmente. Una vez en Syndey, nos envolvió una sensación mucho más grande que sólo agotamiento. Parecía que arrastrábamos 12 días de alegría, complicidad y aventura materializados en varios kilos más.

El hotel que escogí era un octavo del que tuvimos la vez anterior, todo por salvar la billetera de la mamá, que a esas alturas debía estar en huelga. Pero ahora pienso que fue mucho mejor estar hacinadas en esa enanez de pieza, revueltas entre maletas, cables de cargadores y muchos Snickers. La falta de espacio fue tal vez lo que gatilló que estuvieramos esas últimas horas tan cerca una de la otra, compartiendo el espacio "codo a codo".

La ceremonia de las maletas duró una eternidad. Había tanto por hacer que me llegaba a dar lata empezar, pero eventualmente logré cerrar la ultima maleta alrededor de la una de la mañana. A pesar que yo moría de sueño a esa hora, me quedaba lo más importante por hacer: terminar las últimas 60 páginas de Twilight. 

Creo que dieron las cuatro cuando Bella y Edward me dejaron sin más romance que leer. Entonces abracé a mi mamá y me dormí.

Solo dos horas después despertamos y una hora después llegó el momento que nadie anhelaba. Nos despedimos tal vez como si nos fueramos a ver la semana siguiente. Los abrazos fueron largos y apretados, pero ninguna dijo mucho más. Luego las dos desaparecieron de la pieza y yo traté de volver a dormir sin éxito.

Un par de cosas olvidadas me hicieron salir dos veces de la pieza, la segunda justo a tiempo antes que el taxi partiera rumbo al aeropuerto. Fue entonces que, al volver a la pieza, no aguanté más y el llanto explotó en mil lágrimas, cuán caricatura japonesa. Lo cómico es que en ese momento fue di cuenta que lloraba por dos cosas al mismo tiempo, y la música de Twilight que puse de fondo lo hacía más intenso... por un lado, mi mamá y mi hermana alejándose cada vez más de mí sin volver a verlas en mucho tiempo más; por otro lado, DÓNDE CRESTA ESTA MI EDWARD???

June 18, 2009

Almost The End: Airlie Beach

Continuando con la Ruta de la Caña de Azúcar, salimos de Magnetic Island la mañana del onceavo día, ansiosas por llegar a Whitsundays a descansar –tendidas guata al sol– sobre arena blanca. Tras un poco más de tres horas de viaje, llegamos al pequeño y pintoresco pueblito. A la Cata se le activaron todas las antenas al darse cuenta que Airlie Beach (el pueblo principal de Whitsundays) era de su completo gusto: un lugar entre un Pucón en miniatura y un Reñaca con más tiendas por recorrer. 

Cuando encontramos nuestro "resort"  –que no estaba en Airlie Beach, sino en Cannonvale; y tampoco se imaginen nada pomposo– tiramos todo dentro de la pieza y salimos a deborar comida chatarra por primera vez. Mc Donald's o Hungry Jack's (Burger King en el resto del mundo) no era muy tentador para mi, pero consideré que una marca australiana valía la pena. Así, las llevé a Red Rooster, donde las papas fritas son lejos las mejores que he probado en la industria de las fast -foods.

Después salimos a caminar por la laguna artificial frente a la costa, aprovechando las pocas horas de sol que quedaban.

Pero todo lo bueno de Whitsundays no está exactamente en Airlie Beach, sino en las 74 islas justo al frente, en la extensa Gran Barrera de Coral. Por esta razón, y a pesar de los deseos de la Cata por quedarse a hacer vida social en Airlie Beach, la mamá y yo consideramos que no podíamos perdernos la oportunidad de conocer aunque sea una de las famosas playas de ensueño. Comprarmos tickets 2x1 para tomar un ferry al día siguiente, y luego nos entregamos al típico shopping veraniego: anteojos de sol para mi, bolso de mano para la Cata, y productos de belleza varios.

La mañana siguiente de verdad que tuvimos que madrugar. Nos pasaron a buscar puntualmente a las 7:10am para llevarnos al terminal de ferries, desde donde cruzamos un poco más tarde a Hamilton Island. Todo mis lamentos por haber olvidado mi cámara de fotos en la pieza se pasaron cuando llegamos al otro lado. El entusiasmo fue más grande aún cuando arrendamos –igual que todo el mundo– un "buggy" para movilizarnos más rápido. 
La isla era un poco confusa, llena de callecitas cuesta arriba y abajo, con muchos resorts de lujo (no como el nuestro en Cannovale), pero finalmente encontramos una playa donde echarnos a tomar sol.

Al poco rato ya era hora de volver al puerto para tomar otro ferry que nos llevaría a Whitsunday Island, la isla más grande de toda la Gran Barrera. El destino exacto fue Whitehaven Beach, la playa con la arena más blanca y suave que jamás hayamos pisado. Ahí nos quedamos otro par de horas, haciendo nada más que absorber sol, leer, escuchar música y bañarnos en el mar.

Finalmente, llegamos esa tarde de vuelta a nuestros aposentos con una sensación de semi-nostalgia. Teníamos una sola cosa por hacer y era dejar todo empacado, listo para tomar nuestro vuelo de regreso a Sydney al día siguiente... a pesar que todavía nos quedaban un par de noches, la sensación era que la aventura ya se había acabado, casi.

June 16, 2009

Absorbed in Magnetic Island | Day 2 & 3

Me encuentro ya instalada en Sydney, por fin con todo el tiempo del mundo y free internet para seguir narrando los últimos días de viaje con "Mami Macchiato" y "Cata Cullen" (talla interna, sorry!).

Quedé en Magnetic Island, no? Si, los siguientes dos días fueron fantásticos, muy bien aprovechados y sin estrés de horario, en el sentido que hicimos de todo al antojo y sólo si teníamos ganas... perdón, en realidad a la Cata había que arrastrarla un poco, de lo contrario se quedaba pegada en su libro! Pero como iba diciendo, hicimos hartas, hartas cosas. Algunas de ellas fueron experiencias que dificilmente volveremos a presenciar en la vida, como alimentar wallabies-de-roca silvestres a la orilla del mar y, mejor aún, esperar con mucha paciencia a que una mamá wallabieque cargaba su cria se acercara nosotras. También hicimos una caminata cerro arriba en busca de koalas y encontramos uno a poco metros de altura, sólo un poco más arriba de nuestras cabeza, situación bien extraña pues por lo general están a 3-4 metros mínimo.
Otra situación que nos matamos de la risa fue cuando pasamos a averiguar por los precios para ir a una reserva de animales. Atraídas por una increíble cantidad de cacatúas justo a la entrada del lugar, nos colamos sin querer en el tour de la tarde. Pero fue genial, porque las cientos de cacatúas chichaban y volaban en banda alrededor nuestro –y el resto de los turistas, por supuesto. El guía le pasó comida a la mamá y en el instante fue atacada por una docena de pajarracos. Al mismo tiempo, mientras yo sacaba foto tras foto, una lluvia de "desecho de plumífero" dejó su huella en mi recién lavado y brillante cabello.

Qué más. Ah bueno, cuando volvimos al día siguiente a la reserva nos aburrimos sacándonos fotos con serpientes, cocodrilos y dragones. Terriblemente fome. Pero valió la pena la foto con el koala, la araña gigante (de unos 10 cms), y la caminata por un bosque plagado de mariposas. Yo logré agarrar una y se la pasé a la mamá para que la sostuviera mientras le tomaba fotos, pero parece que la pobrecilla sufrió una lesión, porque al soltarla se me pegó al pantalón y no se fue más. La tuve en mi mano mucho rato y los otros turistas me sacaban fotos a mi! Finalmente la dejé en un árbol, esperando que recuperara su equilibrio, aunque yo creo que la mamá le aplastó algún órgano importante y la dejó grogui para el resto de su corta vida. Habían muchas en todo caso, no worries!

Lo último que hicimos en Magnetic Island fue disfrutar de otra playita, casi entera para nosotras si no hubiese sido por un par de personas. Pero en cuanto empezó a hacer frío, desparecieron y quedamos sólo las tres y el mar. Nos bañamos entre los corales un rato, aunque no logramos ver pececillos. Es que no nos daba la energía para nadar más adentro. 

Curioso fue que más tarde apareció un canadiense entero urgido, preguntando por las especies venenosas en el mar... quien nada sabe, nada teme, no?

June 12, 2009

Absorbed in Magnetic Island | Day 1

Aprovechando que llegamos temprano de vuelta del Undara, se nos ocurrió hacer unos cambios de último minuto. Mi plan original era viajar al día siguiente a Townsville para quedarnos una sola noche; a la mañana siguiente visitar Magnetic Island por el día; luego seguir rumbo a Airlie Beach. Pero el ritmo de viaje nos tenía un tanto cansadas, ya que los trayectos entre destinos estaban saliendo harto más largos de lo que pensaba, obligándonos a madrugar cada día.

Resolviendo el dilema de qué lugares dejar fuera de itinerario, y con una mentirilla piadosa para suspender el hostal reservado, optamos por quedarnos 2 noches –con posibilidades de extenderlo a 3– en Magnetic Island, una isla de la mitad del tamaño de Isla de Pascua (pero muy prometedora), a tan sólo media hora de Townsville.

La mañana siguiente volvimos a levantarnos alrededor de las 7am, para tratar de llegar lo más temprano al ferry. El viaje de 3 horas fue tranquilo, nada especial, más cañas de azúcar y más canguros atropellados en el camino. Excepto por un único sobresalto: tuvimos la suerte de que se nos cruzara una avestruz, esas que tanto nos advertían para evitar un trágico atropello.

La mamá manejó todo el primer tramo hasta que llegamos a Ingham, la ciudad más próxima a Townsville. También todo salió perfecto al entrar a la gran ciudad. Gracias a que el día anterior había memorizado el mapa de calles en Google Earth, logré llegar al ferry para vehículos sin mucha dificultad, y mejor aún, justo a tiempo para la salida de las 12:30pm.

Antes de llegar al otro lado, ya estábamos convencidas que habíamos tomado lejos la mejor decisión de todas. Tan sólo con observar el color turquesa del agua, ya no podíamos más de emoción.
Una vez en la isla, nos dirigimos hacia Picnic Bay donde se ubicaba nuestro hostal, Tropical Palms Inn. El nombre suena mucho más pomposo de lo que realmente es, pero la sencillez del lugar bastó y sobró para las tres noches que, sin dudar, pagamos al momento del check-in.

Inmediatamente después instalar, una vez más, nuestro desorden ambulante, salimos con mapa en mano a explorar la isla. Habían muchas cosas por hacer; principalmente senderos, miradores y playas, cada uno de ellos con algo que los distinguía de los demás.

Para no extraer toda la energía de una sola vez, decidí que nuestro primer recorrido sería una caminata corta, de una hora, hacia el mirador de la bahía donde estábamos. En el camino nos encontramos con las primeras muestras de la fauna que abunda en la isla: mariposas, cacatúas, lagartijas y otros animales y bicarracos desconocidos. Al llegar arriba, esto fue lo que vimos.
Terminando el recorrido, nos dispusimos para la siguiente actividad: puesta de sol en el lado oeste de la isla, para la cual estábamos justo a tiempo. Esta vez motorizadas, tomamos la angosta ruta que bordeaba la costa, hasta que veinte minutos después llegamos al punto más lejano. Nos bajamos del auto un tanto incrédulas de qué tanto podíamos ver desde ese lugar. Detrás de uno árboles alcanzábamos a ver un pedazo de playa y luego el mar; entonces caminamos en esa dirección, deduciendo que ése era el spot donde debíamos observar.

Al avanzar un par de metros, apareció ante nuestro ojos un panorama mucho más espectacular de lo que pensamos

Ahí me volví loca sacando fotos, jugando con las luces y aprovechando el ánimo poseron de la Cata –que últimamente cambia con la dirección del viento.

Aprovechando ya los últimos ocho minutos de luz, partimos de vuelta, para poder esquivar todos los hoyos en el suelo. Y con la suerte que tenemos, se nos cruzó nuestro segundo animalillo: un puerco espín que avanzaba a “toda velocidad”… casi igual que tortuga.

Ya contentas con haber hecho esos dos recorridos, nos fuimos a descansar… era necesario recuperar energía para todas las actividades que nos quedaban en los siguientes días. (To be continued)

Note: link to photos on facebook, here

June 09, 2009

Perdidas a todo sol

Yo sabía que el viaje sería un poco largo, pero nunca se me pasó por la mente lo que significaba pegarse un pique hacia el interior de Australia...

Ese día nos despertamos a las seis de la mañana y salimos a las ocho y media. Undara Volcanic National Park era un panorama que me tenía entusiasmada y no quería llegar tarde para nuestra visita reservada a la una de la tarde. Abastecidas con jugos, snacks, y tacos para el almuerzo, emprendimos rumbo hacia el famoso “outback” o interior – un viaje que duraría unas cuatro horas.

El primer trayecto consistía en subir de nuevo a Innisfail, pasando de nuevo por todas las plantaciones de azúcar y plátanos. El segundo trayecto apareció cuando tomamos la autopista hacia el interior. Todo muy verde y frondoso. La parte más bonita fue cuando llegamos a las Wind Mills (molinos de vientos).

Como dos horas después desde que partimos el panorama cambió. Todo café, deshidratado, árboles pálidos y delgados, hasta las vacas se veían escuálidas. A pesar que la zona es muy desolada, tuvimos la suerte de viajar con un vehículo amigo las siguientes horas.
Alrededor de las 12:00pm vimos un letrero que decía Undara Lava Tubes a 45 kms. Ahí nos relajamos y llegó la alegría al alma. Entonces Cata y Yo cantamos a grito pelado las canciones de MIKA.
A las 12:30pm, dejamos de cantar MIKA. A las 12:45pm la mamá ya no podía ocultar la cara de preocupación y empezamos a preguntarnos si no nos habríamos pasado algún letrero. En eso pasa una camioneta en sentido contrario y, a punta de luces y señales con las manos, logramos que se detuviera. La buena noticia fue que tenían un mapa muy grande donde nos aclararon a mala noticia: nos habíamos pasado hace rato, harto rato!

Eran las 12:55 cuando nos devolvimos con nuestro segundo vehículo amigo.
En total nos habíamos alejado 30 minutos de la ruta correcta, y luego nos quedaban otros 30 minutos más hasta llegar al lugar. Es decir, llegamos 1 hora atrasadas. O sea, estábamos más que fritas con el tour.

Con mi mejor cara de angustia conseguí que nos reembolsaran el 50%. No podíamos hacer nada más, así que buscamos un sitio donde sentarnos a descansar y devorar el picnic que teníamos de almuerzo. Y ahí fue cuando nos bajo el ataque de risa… viajamos 5.5 horas para comernos unos diminutos tacos rellenos con rúcula, fetta cheese, aceitunas y tomates deshidratados!! Peor aún, ahora teníamos que viajar otras 4.5 horas de vuelta!

Finalmente, llegamos a las 7:30pm, reventadas pero muertas de la risa. La aventura fue genial y tuvimos la oportunidad de conocer la zona más característica de Australia.

Iniciando la Ruta de la Caña de Azúcar

En el sexto día salimos de Cairns, dando inicio oficial a nuestra travesía rutera. El destino era Mission Beach, a unas 3 horas. Al poco andar nos encontramos con una tras otra plantación de caña de azúcar, y otro tanto de plátanos. Por esta razón, he llamado a nuestro recorrido como "La Ruta de la Caña de Azúcar".
Luego de 2 horas y media de viaje llegamos al confuso pueblo. Anduvimos perdidas un buen rato al no entender que estaba dividido en norte y sur. Nosotras llegamos a la parte norte, pero nuestro alojamiento estaba en la sur, para la cual había que volver a la carretera y tomar otra ruta. Pero lo bueno de perderse es que te encuentras con playas como Bingil Bay y Mission Beach North
Cuando finalmente encontramos nuestros aposentos, nos esperaba una curiosa bienvenida por parte de los dueños del aparthotel
En ese puro rato que llevábamos ahí ya estábamos maravilladas con todo. Desde el impecable aparthotel hasta las playas desoladas, Mission Beach era un paraíso en el anonimato y la sonrisa se nos salía por las orejas.

Como no teníamos ningún plan, lo único que hicimos fue echarnos a leer y sacarnos fotos en la playa que era entera para nosotras.
Como en esta época del año oscurece re temprano, a las 18:30 hrs, la playita no nos duró mucho. Entonces partimos al pueblo del norte a comprar comida para cocinar estos días y prepararnos para el viaje del día siguiente: un pique no menor al Undara Volcanic Park

To be continued...

June 06, 2009

De backpackers en Cairns

Y me las traje a un hostal de backpackers no más. Si llegaron hasta aquí para verme y conocer mi vida australiana, entonces no se podían perder la aventura de dormir en un lugar así. En todo caso, me preocupé que la experiencia no fuera tan extrema y reservé la pieza familiar en suite y con kitchenet.
Después de instalar nuestro desorden ambulante (4 maletas y 3 mochilas no es poco) tuvimos que decidir cuál de todos los tours disponibles tomaríamos para ir a la Gran Barrera de Coral.  Como aquí la que manda soy yo, opté por la empresa Marine World, que nos llevaría al sector llamado Moore Reef.
La mañana siguiente despertamos alrededor de las 6:45am, tomamos nuestro desayuno al puro estilo backpacker (gratis por cortesía del hostal) y luego partimos con todas nuestra artillería acuática rumbo al terminal de cruceros.

Fuimos recibidas cordialmente por una extensa tripulación que al poco andar ya parecían ser parte de tu círculo de amigos... bueno, es que si te ven palidecer de mareo hasta devolver el desayuno en una bolsita de papel amablemente entregada en tu mano para no manchar el suelo, entonces el nivel de intimidad en esta aventura es a otro nivel.

Casi 1 hora de viaje mar adentro y llegamos a la zona donde se encontraba flotando la base estable de Marine World. La Cata y Yo nos inscribimos para hacer buceo y quedamos en el primer grupo, así que no me quedó mucho tiempo para recuperarme del "sea sickness". A las dos nos costó equalizar los oídos, pero una vez superado, nos maravillamos con el panorama. Yo ya había buceado antes, pero esta vez me lo gocé más porque pudimos tocar algunos bicharracos y peces exóticos. Además los corales aquí no estaban tan profundos, por lo tanto los rayos del sol iluminaban suficiente como para observan los intensos colores de peces y corales. 
Después del buceo, subimos a buscar a la mamá para seguir con el snorkel y tomar fotos con la camara waterproof. 
Poco rato después que nos salimos del agua, llegó nuestro turno de salir a volar. Si, volar en helicóptero! Desde arriba se veían clarisimas las tortugas, manta rayas y tiburones. Yo sacaba y sacaba fotos, mientras controlaba la segunda racha de mareo, pero con la osada maniobra del piloto mi ya vacío estómago sufrió catarsis. Menos mal la madre salvadora tenía bolsitas de papel a la mano.
Volvimos a la base y ahí caimos redondidas las tres. Dormitamos hasta que llegamos a tierra firme, perdiéndonos la oportunidad de tomar la última actividad del día: un semi sumergible donde hubiesemos visto más vida marina.

Al día siguiente nos dimos un relajo y salimos del hostal como a las 11am. Esta vez agarramos el auto y partimos al norte, a conocer Port Douglas. Este paseito no lo tenía contemplado en el itinerario y me encantó porque fuimos parando en varias playas bien bonitas (aunque muy ventosas). Además, nos cagamos de la risa posando frente al lente (así) y comimos unas pizzas exquisitas antes de volver a Cairns.

Finalmente en la noche nos devoramos unos deliciosos Tim Tams (la versión australiana de la Negrita) mientras jugamos UNO.

June 04, 2009

El Glamour de Sydney

Eran las 9:30 de la mañana cuando hicimos el check-in en nuestro aparthotel. Como era de suponer, el dpto estaría disponible recién a las 14:00 hrs, hora en que se termina el aseo. Por mi ningún problema; para la Mamá y la Cata no quedaba otra que hacerse el ánimo de empezar el tour citadino.

La ruta fue muy parecida a la que hice yo cuando recién llegué a Sydney. Hyde Park, Botanical Gardens, Opera House, Circular Quay, The Rocks y Harbour Bridge. Todo en 3 horas y media!
Volvimos al depa a la 1 porque las dos ya no daban más del cansancio; mal que mal para ellas eran las 11 de la noche. El problema es que al empezar a instalarnos y abrir maletas nos entusiasmamos con la entrega de regalos –que casi la confundo con Navidad!
Aprovecho de dar las gracias nuevamente y prometo escribirles un mail personal a cada uno en cuanto me quede solita de nuevo.

Entre el desorden que quedó y el cansancio general, no nos daba para salir a recorrer más. El plan fue cocinar y ver la película del año, Twilight. Salí con la Cata a comprar "groseries" (comida) y al volver mamá dormía plácidamente, pero logramos despertarla para una rica sopa de zapallo con fetta cheese mientras veíamos la película. La Mamá no aguantó mucho más, pero la Cata si que merece aplauso, se mantuvo despierta hasta casi las 9 de la noche, hora en que se acabó la peli.

La mañana siguiente fue la flojera máxima. A pesar que no despertamos tarde (8:30am), nos quedamos ahí hasta pasadas las 3pm. Desayunamos, internetieamos, ordenamos maletas, leímos y nos tomamos todo el tiempo del mundo para levantarnos. Después la Cata y Yo salimos a conocer la tienda Mac de Apple y en la noche fuimos las tres a la casa de la Caro Celis a dejar una maleta con cosas que no necesitaremos en el resto del viaje.

La mañana siguiente hicimos check-out y luego nos quedaban como 3 horas antes de partir al aeropuerto, asi que las llevé al Darling Harbour.
Finalmente llegamos al aeropuerto, donde mamá hizo su primera compra en inglés sin ayuda de nadie. Cuando la Cata y Yo le preguntamos cómo hizo para pedir su café y su muffin, nos cagamos de la risa al escucharla decir "Ai guont E maquiato and E mafin".

Tres horas después aterrizamos en Cairns, donde nos recibió el característico clima húmedo de cualquier zona tropical en el mundo. Ahí mismo en el aeropuerto nos esperaba nuestro Toyota Rav 4.
Y la aventura empezó, por supuesto sin falta de un buen iPod cargado de música y un brand new iTrip para escucharla.

June 02, 2009

Picking up the ladies

Muero de sueño, pero algo de energía queda para continuar la narración de ayer...

Entonces desperté a las 5:30, pero recién a las 6am conseguí comunicarme. El tipo me dijo que a las 7 me pasarían a buscar a la esquina, y yo puntualmente llegue a las 7. Dos minutos después intuí que algo raro podía haber pasado y llamé por teléfono. Se me salieron los ojos cuando el tipo me dice que ya se fue, que yo no estaba ahí y que ya no volvería a buscarme. Mientras escuchaba un "NOU" tras otro "NOU" se me cruzaban mil pensamientos de angustia por la mente. Le alegué y alegué todo el rato, pero sabía que de nada servía, así que terminé por cortarle y parar al primer taxi que vi. Resultado, otros 40 dólares al aeropuerto! 

Una vez adentro, me paré frente a la salida de Aduana esperando ver a la Mamá y la Cata. Pasaban y pasaban los minutos, y sólo veía asiáticos salir hasta por debajo de las piedras. Me empecé a angustiar de nuevo, pensando que tal vez entendieron mal las instrucciones y se fueron para el lado contrario. Me pasee de un lado al otro durante 45 minutos hasta que por fin apareció la cara de la Cata y luego la de la Mamá. ALIVIOOOO!

Obvio que hubo mucha emoción acompañada de besos y abrazo. Desde entonces nos hemos dedicado a regalonear con tuti, aprovechando las comodidades de nuestro super departamento con todo su esplendor.

Pucha, quiero seguir escribiendo pero se me cierran los ojos. Voy a subir fotos antes eso sí, porque a partir de mañana probablemente ya no tendremos internet tan a la mano. Aquí el link a las fotos en facebook.

Besos y abrazos de parte de las 3!
xx

June 01, 2009

Departing Melbourne | Arriving Sydney

Son casi las 10 de la noche. La Cata y la Mamá cayeron rendidas hace rato y yo debería dormir también, porque de seguro me despertarán mañana a las 6am. Pero estoy aprovechando que pagamos internet por 24 horas para escribir lo intenso de esta emotinal roller coaster de las últimas 36 horas.

Salir de Melbourne fue terrible. En el auto de Yanoula casi no hablé, miraba por la ventana y pensaba en todos los momentos claves de los 7 meses que viví en St Kilda. Y mientras más nos alejabamos de la ciudad, más nostalgia me daba, así que opté por mandar un último mensaje general de despedida a todas esas personillas que merodearon el pequeño y loco mundo de Andrea Celedón.

No al borde de las lágrimas, pero con el corazón inflado de tanto cariño, llegué al aeropuerto con un lote de replay texts que me hicieron sentir que todo valió la pena, que incluso el no haber conseguido la visa permanente en Australia hace mi pasar por Melbourne una experiencia más enriquecedora aún.
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Una vez aterrizada en Sydney, todo se volvió extraño, ajeno. A eso se le sumó la cuota de mala cueva y el cansancio de arrastrar 15.5 kgs en la mano derecha, otros 28 kgs en la izquierda, unos 8 kgs en la espalda y un mat de yoga que todavía no ha visto la luz. La versión corta de la historia es que a esa hora de la noche no había shuttle que me llevara a Bondi Beach, donde me esperaba mi primi Caro. Eso me hubiese salido unos módicos $15.00, pero tuve que tomar un taxi que me salió 45!

Al entrar a la casa, toda una comunidad latina me esperaba con carrete al puro estilo viña marino. Esos carretes destructivos, donde a nadie le importa si la botella de pisco se dio vuelta o si el cigarro había que apagarlo en un cenicero a punto de eruptar cenizas. La verdad, me cargó sentirme de vuelta en Chile, pero era lo que había...

Finalmente me fui a acostar a las 1 de la mañana, un tanto preocupada de tener que despertar a las 5:30 am para llamar por teléfono para reservar un shuttle que me lleve de vuelta al aeropuerto para ir a buscar a la Mamá y la Cata.

Hasta aquí los dejo, porque la mamá está que me mata con tanto ruido de las teclas al tipear.  Trataré de escribir más mañana.

PS: DEMASIADAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME MANDARON REGALITOS!
Se podrán imaginar mi cara de alegría! En verdad se pasaron, todas las cartitas son hermosas. LQM

May 03, 2009

Moving out | Moving on.

Primero se me fue Cathy. Tiempo después, la Anita Manetti. Luego Tinka, Plessey, Lorraine & Sharon. Y ahora, Rach. Esos personajes que con su alegría y entrega me hicieron sentir alguien importante en sus vidas. Todos ellos hoy están a kilometros de distancia y Melbourne ya no es lo mismo sin su presencia :(

Es un poquito triste, porque todos los días camino por la ciudad y siento que alguno de ellos me falta. Pero la vida sigue su curso, y eso es lo que este país de backpackers me ha enseñado: nada es imprescindible, nada es para siempre. Es un tipo de desapego emocional que aminora drásticamente las angustias frente a la pérdida de alguien/algo querido.

Es así que yo también tengo planes para mí. Me voy de Melbourne a fin de mes.

Si me preguntan qué pensaba yo hace 4 meses atrás sobre mi futuro, les hubiese dicho que no me movía de St Kilda (mi barrio) ni cantando. En verdad Melbourne es la ciudad más práctica que conozco. Me hace la vida demasiado fácil! Todo, absolutamente todo lo que necesito a no más de 10 minutos caminando: supermercado, banco, correo, discoteques, bares, restoranes, cafés, playa, jardín botánico, trabajo, biblioteca, internet, lavandería, peluquería, ropa, compañía de telefonía celular, y amigos! Qué más se puede necesitar? Ah! Clases de yoga (si hubiese querido pagar, claro), Mc Donald's, abogado para reclamar impuestos, masajes de relajación, gimnasio, teatro, botillería, agencia de viajes y cine. Y si quisiera llegar más lejos, tengo bus y tram a exactamente 2 minutos. El tren esta a 15. O sea, nada más papaya!

Pero tres situaciones me hicieron evaluar la posibilidad de dejar Melbourne. La primera; la Mamá y la Cata se tomarán vacaciones en Junio y van a aterrizar nada más ni nada menos que en Sydney. La segunda; mi prima Carolin Cacao (pariente numero 1.3.2 para situarlos en el árbol genealógico) está instalada en Sydney hace casi 2 meses y añoramos vivir juntas hace mucho rato. La tercera; tenía que ponerle fecha a mi pasaje de regreso antes que terminara abril, lo que me obligaba a visualizarme en New Zealand y quién sabe si de vuelta en Chile después.

Finalmente, la ecuación que surgió fue como la tabla del 0, en que "nuevas posibilidades" tiene la misma propiedad de anular cualquier número, por muy grande que sea.
Pero como a mi nada se me escapa, y siempre todo tiene que encajar, mis futuras posibilidades están más o menos planificadas y justificadas. Entonces así va la cosa:

- En junio voy a buscar a la Mamá y la Cata a Sydney, dejo mis maletas con la Caro y partimos a recorrer la Costa Éste por 2 semanas.
- Al volver, me voy a vivir con la Caro por 1 mes y medio. De ella pretendo aprender sobre diseño de páginas web y algo de ilustración. Yo a ella le enseñaré de calentamiento global y cambio climático. Y en el complemento de las dos áreas, esperamos hacer crecer su proyecto www.dontstop.cl
- Luego, en Agosto llego a Auckland, donde tendré 2 meses para recorrer un poco y buscar mi trabajo ideal en la industria del medio ambiente.
- En Octubre postulo a la visa Working Holiday de NZ, y luego parto a Fiji en espera de recibir la visa.
- Y entonces, en teoría, vuelvo a NZ para quedarme otro año.

Ahora, si no me resulta la Working Holiday, estoy frita! Voy a tener que pagarme otro pasaje de vuelta a Chile... a no ser que aparezca un australiano o neo zelandés que me ofrezca la luna, el sol y las estrellas. Ahí veremos qué pasa.

April 16, 2009

Rach, Plessey & Great Ocean Road

No sé si recuerdan cuando les conté de Plessey Black, la nena de Manchester que conocí en Tassie cuando iba camino a mi backpacker en Launceston; que luego me la encontré en Hobart, donde salimos a comer y esperar eternamente por esa gypsy band. Bien. Ella misma me escribió tiempo atrás pues vendría a Melbourne. Yo le respondí que feliz de tenerla aquí y salir a recorrer Great Ocean Road (que en ese entonces no conocía).

Cuando Plessey llegó, mi estado anímico andaba cerca del pavimento. A pesar que Rach (otra ex de Tinka que me dejó como herencia) ha sido lejos mi mejor compañía estos días...



... una triste sensación de desesperanza me atacaba por el inminente flechazo por ese inalcanzable DJ de la izquierda. Y si a eso le agregaba lo fome que sigue siendo mi flatmate, la falta de alguien con quien compartir me acongojaba cada vez más. Fue entonces que no dudé en ofrecerle a Plessey que se quedara conmigo, que no tenía por qué gastar plata en backpackers cuando podía alojar gratis conmigo, que había espacio suficiente en mi double bed.

A propósito de camas, déjenme hacer un paréntesis. Acostumbrada a las camas de una plaza y media, no fue ningún problema ceder la mitad del lado izquierdo, pero debo reconocer que, siendo ésta mi primera cama matrimonial in my life, cada noche añoraba estirarme en plenitud. Por cierto, esta cama la tengo desde que volví a mi flat en febrero. Me resistía a tener espacio para dos (un innovador método anticonceptivo muy práctico y efectivo), pero la primera noche fue toda una revelación... eso de dormir en posición estrella me abrió los ojos al mundo. Eso sí, sigo resistiéndome a compartir el espacio con el sexo opuesto.

Entonces, volviendo a la historia. Con Plessey llegó el desorden a mi pieza, pero la alegría a mi hogar. Y la combinación Rach-Plessey fue mejor aún. Los primeros días hicimos hartas tonteras las tres juntas: cafe, internet, playa, cervezas, supermercado, internet, películas, caminatas de atardecer, internet, baile hasta las 3 am con la música de mi adorable DJ, hot chocolates, y más internet.

Pero más allá de todas esas actividades, Plessey y Yo teníamos que planificar nuestro viaje, el cual se hacía cada vez más dificil de coordinar por temas de plata. Y el gran conflicto era que ella estaba dispuesta a gastar sus pocas lucas porque en su mente sentía que ya estaba ahorrando al quedarse conmigo; en cambio, yo sentía que viajar con ella sería un gran desembolso que no tenía por dónde recuperar. Pero finalmente llegamos a un acuerdo de viajar 3 días, no 4, llegando sólo hasta Mt Gambier y no hasta Adelaide como había pensando en un primer minuto.

Es un poco largo de narrar todo lo que hicimos en el viaje, pero tengo unas cuántas anécdotas que contar, partiendo por la primera noche en que dormimos en una ex-carcel. Jocoso.

Ese primer día manejamos directo al punto más lejano, Mt Gambier. Así, los siguientes dos días nos dedicamos a recorrer toda la zona costera, parando en donde se nos daba la gana, metiéndonos por caminos sin saber qué encontraríamos. En una de esas paradas, dimos con este refalín.


También nos topamos con wild kangaroos que nunca pensé que iba a ver.

El tercer día, yo al volante, nos cruzamos con una patrulla y su policeman al interior con detector de velocidad en mano. Resultado: multa de 220 dolares por andar a 82 en zona de 60. Nada que hacer. Puse mi mejor acento de latina, pero no hubo caso. Lo que si conseguí es la privilegiada información del policía, quien propuso no pagar el parte! Según él, en el aeropuerto no revisan las multas, y me aseguró que una multa no paga pasa inadvertida. Yo no sé... estoy pensando en ir antes el juez y ofrecer community service en vez de pagar, porque lo que no tengo es plata!

Bueno, después del acontecimiento, el ánimo de ambas quedó enterrado bajo tierra. Silencio. Pero mi envidiable iPod y maravillos parlantes arreglaron un poco el panorama con música de los 90. Cantamos a grito pelao las canciones de antaño en común... Spice Girls, Backstreet Boys, Ace of Base. Ahí se nos olvidó la costosa desgracia.

El resto del día consistió en la frenética carrera por volver a Melbourne antes de las 5pm, que luego conseguimos alargar hasta las 6pm. Si no lográbamos llegar a Budget a la hora nos cobrarían mucho más, y eso no podía suceder. A la ciudad llegamos tipo 5:10pm, pero entre llenar el tanque con bencina y luego dar vueltas y vueltas perdidas en la City, se nos pasó la hora volando. Felizmente, llegamos a Budget a las 5:59pm!

Los siguientes días con Plessey no fueron tan entretenidos, porque ya me tenía un poco chata compartir la cama. Además, sentía que ella no era del todo la amiga que esperaba encontrar, entonces compartir las 24 horas del día con alguien que no te interesa tanto es terriblemente fome. Pero el tiempo se pasó rápido y llegó el día de su partida. Con ello llegó el orden y la tranquilidad a mi pieza.

La vida sigue demostrándome que es extremadamente difícil la convivencia. Hasta ahora sólo me ha tocado con amigos o seres extraños a mi. Supongo que con alguien importante y especial, como una pareja, debería ser por último más entretenido y fácil lidear con la dificultad. Algún día lo sabré. Supongo.

note: las fotos en facebook, album 1 y album 2