December 01, 2009

F&A: 'F'reddie n 'A'ndie are 'F'reaking 'A'mazing

Cuando Freddie me aclaró que su diminutivo de Frederica no se escribe 'y', no pude estar más de acuerdo; los diminutivos para mujeres son con 'ie'. Más tarde, cuando Freddie decidió llamarme Andie, en ese instante dijimos al unísono "With i-e!!" - y una vez más nos matamos de la risa.

Freddie y Yo pasamos a ser F&A. No somos meras amigas, sino almas gemelas desde el momento en que llegó a mi pieza, 3 semanas atrás. Es raro tratar de describir una amistad como ésta, porque jamás en la vida había tenido una amiga tan parecida y cercana a mí. Somos compañía incondicional, la conciencia paralela de la otra, el apoyo emocional de cada día. Somos ese pedacito de uno que esta destinado a pertener a otro. F&A son F&A... 'freaking n' amazing'.

Freddie dice que tiene veintidos, pero tiene veintiuno.
Yo digo que tengo veintinueve a punto de cumplir treinta, pero parezco de veinticuatro o menos.
Ella no sólo sabe cuándo quiero té, también me lo prepara.
Yo sé cuando está aburrida y quiere hacer algo distinto.
Ella cacha inmediatamente si tengo algo en mente.
Yo feliz cocino para las dos.
Ella no tiene problemas en hacerme favores mientras trabajo.
Yo no tengo rollo en que le coquetee a Laurens, mi otro mejor amigo.
Ella se puede imaginar todo lo que pienso cuando aparece John.
Freddie y yo nos adivinamos. Y si no es coincidencia, entonces nos apañamos, sea cual sea la próxima loca ocurrencia.

Si F&A no se hubieran conocido, F&A no serían tan felices como lo son ahora.

November 03, 2009

Kiwi Plans Keep Coming!

Me acuerdo de haber dicho tantas veces mientras miraba algún capítulo de Sex and the City, "eso jamás pasa en la vida real". Según yo –y la mayoría de mis amigas– uno jamás conoce gente en la calle y menos termina teniendo algún tipo de relación cercana con tal. Claro, en el caso del show éste las minas conocían minos en el semáforo, en el café de la esquina, en una galería de arte, etc. y al rato después ya tenían una nueva aventura amorosa.

Pues resulta que ahora estoy cachando que tal vez no es tan mentira lo que vemos en la tele. Por supuesto a mí no me tocan los romances pasionales. Pero, a propósito del incidente con el vagabundo, he tenido mi cuota de nuevas aventuras, casi como las de Sex and the City.

Les conté que Rachelle me invitó a un café después de la declaración policial, no? Bueno, esa misma tarde me llamó y me dejó un mensaje, invitándome a cenar a su casa al día siguiente, ya que habían invitado a un amigo de su marido y se acordaron de mi (plop!). Incluso después amplió su invitación, ofreciéndome salir a pasear con ella primero por algunos de los lugares más bonitos del centro de Wellington.

Acepté a todo, a pesar del nervio que me daba plantarme un día entero con ellos. En fin, Rach me pasó a buscar puntualmente y me llevó al Botanical Gardens, al que llegamos vía teleférico (una versión harto más bonita y moderna de los que vemos en Valpo). Después me llevó a la mini-playa que era como 1/8 de Reñaca, donde tomamos helado y café... al mismo tiempo, segundo plop! Finalmente, me llevó a uno de los puntos más altos del sector para ver Welly entero. Ahí sacamos la foto del recuerdo. Entonces partimos de regreso rumbo a su hogar, donde Brail y Andrew (otro plop!) nos esperaban.

A decir verdad, fue harto incómoda la experiencia. De partida, los tres son un poco raritos... o muy serios... o tal vez muy adultos para mi pendejes treintañera? Además, la comida se demoró mil años, lo que nos tenía a todos impacientes porque ya no sabíamos cómo rellenar. Pero lo que resultó a mi favor fue que, producto de un cuadro de una bailarina que colgaba de la pared que me llevó a comentar mi fugaz paso por las barras, Andrew propuso comprar tickets con descuento para ir al ballet de Peter Pan. Por supuesto, quedé invitada también. Y aunque me hubiese gustado evitar una junta tan pronto, creo que es una buena oportunidad que yo no hubiese planificado por mi cuenta.

No puedo negar que, en el momento que leí ese primer mensaje de Rachelle, me entusiasmé y fantesee un rato con la idea que encontraría a mi galán. Pero se me olvidaba que, en ese aspecto en particular, yo no tengo ni una sola pizca de suerte (y Andrew no tiene ni una sola posibilidad de llegar a ser un candidato para mi). Pero qué importa, por lo menos ahora conozco 3 kiwis de mi edad con quienes espero seguir ampliando el círculo y conociendo Windy Welly.

October 31, 2009

The So Not Expected Experience

Hoy me caí de poto. Literalmente de poto, pero en realidad no me caí, más bien me empujaron... y fue la experiencia menos esperada de toda mi vida!

Resulta que desperté bien tempranito para aprovechar las 6 horas de internet que todavía me quedaban en la biblioteca. Salí del hostal toda entusiasmada por postular a tres vacantes que encontré ayer en gobierno. Con mi mochila al hombro (notebook adentro), iba yo caminando traquilita por la vereda cuando de la nada siento un golpe por mi lado izquierdo, diviso un vagabundo frente a mí y luego aterrizo de poto y espalda en la calle. Para mi sorpresa, el hombre - de unos 50 años - me estira la mano ofreciendo ayuda para pararme. Lo primero que pensé fue "este viejo me va a robar la mochila", y entonces divisé una pareja a un par de metros mirando esta situación. Yo, en vez de responderle al vagabundo, le pido ayuda a la pareja de kiwis. Ellos sin dudarlo se acercaron, pensando que me había desmayado. Mientras tanto el hombre seguía parado ahí mismo, como si no entendiera lo que había sucedido.

Brail y Rachel me levantan del piso y me dirigen a unas sillas fuera de un café. Entonces, les susurro que el hombre me había empujado sin razón. Ahí ellos lo echaron del lugar y entonces el tipo desapareció. Brail me ofreció llamar a la policia y acepté que lo hiciera, pues no sabía si me lo podía topar nuevamente camino a la biblioteca.

Brail se fue siguiendo al tipo mientras hablaba por celular; Rachel y yo lo seguimos un poco más atrás. Cuando llegamos a la biblioteca, divisamos al vagabundo del otro lado de la vereda, paseándose como si nada, y en ese mismo instante aparece la patrulla. Se bajan tres policias del auto, dos se acercan al vagabundo y el otro cruza a encontrarnos.

Y entonces, por primera vez en mi vida, le digo a un policia "yo soy la víctima". Mientras hacía la declaración, otro policia se acercó a Rachel para tomar nota de su versión de los hechos. Al mismo tiempo, podía ver del otro lado de la vereda al vagabundo gesticulando y moviendo las manos, contando su propia versión.

Después de un rato, le pusieron las esposas y lo metieron al auto. Yo terminé de declarar y el policeman me entregó su tarjeta, diciendo que el hombre ha sido arrestado para ser procesado en la corte y que la próxima semana me llamarán por teléfono para entregarme el veredicto.

Finalmente, Rachel me invitó a un café en la esquina, so sweet! Ahí nos conocimos un poco mejor, aunque me costó harto entender su acento. Por supuesto intercambiamos teléfonos y me ofreció juntarnos la próxima semana para ir a ver algo que no entendí qué era, jajaja.

Bueno, esa fue mi mañana de hoy. Perdí como 2 horas de internet, pero bue... por lo menos dio tema para este blog. A todo esto, el computador no tuvo daños y yo estoy bien, aunque un poco adolorida en la mano izquierda y el cuello, pero debiera pasarse durante el día.

October 29, 2009

Back on the track

Pucha que fue dificil llegar a Wellington, pero lo logré. Primero LAN cancela mi vuelo y me cambia para un día antes. Después la partida se atrasa 40 minutos, lo que me deja con los nervios de punta pensando en mi conexión a Wellington. Luego llego a Auckland a las 4am y me encuentro con que Jetstar ha cancelado mi vuelo también! Me dicen que me pueden mandar a las 13 hrs pero finalmente consiguen subirme en el vuelo de las 11:45 hrs. Una vez en el aeropuerto de Wellington, tomo un shuttle (un taxi-van) que me lleva dos veces al hostal equivocado. Lo insólito fue que tuve que sacar mapa para mostrarle al conductor dónde tenía que llevarme!

Pero todos los inconvenientes y malos ratos pasaron al olvido en el momento que divisé Wellington desde el aire. Se mueren lo bonito que es, aunque debo reconocer que no se compara con Melbourne. Es una ciudad de mucho cerro, todos poblados de casas al puro estilo sureño. Es como una mezcla entre Valparaíso (por los cerros) y Valdivia (por la arquitectura).

El clima aquí parece que será todo un tema. Nada de brisas refrescantes como en Santo Domingo, aquí la ventolera es heavy... por algo lo llaman Windy Welly. Incluso me contaron que en algunas épocas tienen que poner barreras para que los peatones puedan sujetarse. Me imagino que lo único bueno de esto será tomar sol en pleno verano sin sentir una gota de calor.

Pero bueno, me imagino querrán saber de mi llegada. Para ser honesta, la experiencia en Australia me dejó seca y ya tengo todos mis trámites listos: tengo celular con plan anual; tengo banco con cuenta corriente, cuenta de ahorro y tarjeta de crédito; ya me hice miembro de la biblioteca y saqué mi primer libro (Memorias de una Geisha, que hace rato quería leer). Además, en cuanto entré a mi pieza, reorganicé mis cosas pensando en una estadía larga, así que ya tengo todo a la mano. También fui al super con mis bolsitas reutilizables y compré comida para la semana. Y bueno, lo único que me queda es conseguir una pega, para lo cual estoy bombardeando las vacantes que hay en gobierno (Wellington es principalmente eso).

Y ahora me despido porque tengo que seguir postulando antes que se me acabe el crédito de internet. Pero los dejo con esta foto que tomé del City Gallery... me recordó ese comercial de las pelotas saltarinas de Sony Bravia.

Speak to you soon! xx

It's a Small World After All

Heme aquí, de vuelta en territorio oceánico y sin haber escrito un blog sobre mi pasada por Chile. Siempre tuve en mente hacerlo, pero nunca la inspiración suficiente. Lo raro es que bastó con sólo subirme al avión para tener el título de este primer post... 

Mi estadía en Santiago fue muy grata; no hay mejor muestra de cariño que todas esas caras desfigurándose de alegría por mi inesperada llegada. El regaloneo de la casa también fue muy bien aprovechado, a pesar que en un principio me chocó un poco volver tanta comodidad. Lo que fue más intenso aún fue volver a mi rutina de antaño y sentir que todo volvía a ser igual, que mi año por Australia se había esfumado. Era como lógico, pero en mi idealizada idea de visitar Santiago, pensaba que el día a día sería muy parecido al ritmo y estilo de vida que aprendí por estos lados. Pero la cosa no fue tan así, y una de las principales razones la descubrí en el vuelo que me trajo hasta acá: se llama factor sorpresa; algo que ocurre en Santiago, pero no todos los días.

Yo por suerte tuve mi cuota de sorpresas, de esas donde uno dice "el mundo es demasiado chico" y "cómo tanta sincronía" (porque nada es coincidencia). Para hacerla corta, aquí va el resumen de los hechos:

1. Le escribo a mi ex-jefe por si tenía algun proyecto donde yo pudiera ayudarlo por 2 meses. Respuesta: "me vienes como anillo al dedo". Resultado: 35 horas de trabajo semanal a partir de mañana mismo.

2. Al par de semanas le llega un correo electrónico a una compañera avisando que una nueva persona ha sido contratada en la empresa que contrata el servicio de call center. Resultado: María José Swett (mi amigui de la universidad) es la nueva supervisora de Followup. Al margen: con la Coté no nos veíamos hace harto rato, así que nos pusimos las pilas y nos juntamos varias veces aprovechando que las oficinas estaban cerca.

3. Me subo al avión y me siento al lado de un brasilero, pero al rato llega un señor señalando que ése era su asiento. Tenía toda la razón, yo me había equivocado, pero el señor insistió que me quedara ahí, que él se podía sentar en el mío. Yo le insistí de vuelta hasta que finalmente me cambié. Pues bien, al sentarme en mi nuevo asiento conocí a mi compañera de vuelo, quien era nada más ni nada menos que la flatmate de un antiguo ex de la Coté (quien también iba en el avión, sentado más adelante).

En conclusión, mi misión en Chile era reactivar la amistad con la Coté, no creen? Igual heavy!

August 31, 2009

This Summery Winter of Mine

Este veraniego invierno está a punto de terminar. Estoy a tan sólo veinticuatro horas de partir y los 22 a 28 grados en Sydney fueron el toque perfecto para disfrutar las últimas once semanas de esta travesía australiana.

Si he de describir mis días en Sydney, prácticamente todo se reduce a The Orginial's Backpackers, mi hostal y hogar. Hice tanto, dije tanto, pensé tanto, soñé tanto, reí tanto, conocí tanto, me aburrí tanto, dormí tanto, comí tanto, bailé tanto, canté tanto, limpié tanto, que me fue imposible sentarme a escribir. Pero hoy no saldré de mi cuarta pieza hasta que termine de plasmar en palabras las vivencias que llenaron mi corazón y espíritu de alegría.

A pesar que la principal actividad en este hostal es comer, tomar, trabajar y dormir, yo siento que hice muchisimo más que eso. Las personas y situaciones que se cruzaron en mi camino durante este período me trajeron más de una cuestionante, una emoción, una perspectiva o una decisión.

Comenzando por Kate, Natalie y Kathrin, quienes fueron mis hermanas de habitación practicamente desde la primera semana. Cada una con ritmos de vida y estilos de organización totalmente distintos, pero todas con un gran corazón y mucha disposición a hacer de nuestra convivencia una grata experiencia. Fue reconfortante sentir que entre las cuatro nos cuidamos día a día, preocupándonos del descanso de cada una, respetando nuestra individualidad, compartiendo lo máximo posible, confiando en la bondad detrás de cada intensión, siendo generosas y comprensivas.

Entre las muchas historias que tenemos juntas, las inolvidables son: las 3 piezas que tuvimos: 14, 22 y 10; las pertenencias perdedidas de Kate cada día; los turnos nocturnos de Kathrin; mis aventuranzas amorosas con la sangre inglesa (de preferencia); los chocolates comunitarios de Natalie; la lentitud de Kate y sus eternos atrasos; mi locura por la saga Twilight y cómo logré traspasársela a varias de las niñas que pasaron por la pieza 14; las infaltables noches de Master Chef, Grey's Anatony y So You Think You Can Dance; y nuestro anhelo en común: encontrar un pololo!

El tema con los franceses fue el opuesto. Por alguna razón, la tropa de franchutes hicieron grupo aparte y prácticamente no le dirigían la palabra al resto de habla inglesa. Fue dificil interactuar con ellos en los espacios comunes, pero fue fácil eliminar del radar social a casi la mitad de los viajeros de estadía permanente. La excepción a la regla fue Anne-Claire, una francesita de pelo crespo, con la que tuve buena onda desde el primer día, pero nunca logramos descubrir si nos conocíamos de antes o no.

Como siempre, el clan inglés-irlandes-holandés-alemán me trajo todas mis alegrías y una que otra angustia. Con personalidades y acentos muy diversos, este grupo se transformó en mi familia. Gente con la que desayune/almorcé/cené a diario, salimos de carrete dos o tres veces por semana, vimos películas hasta el cansancio, y conversamos de las tonteras más fomes por falta de creatividad y elocuencia.

De la interminable lista de historias con ellos, las memorables son: la racha de accidentes y enfermedades que tuvieron Debs, Lorna y Aoife; la noche que Ali se enojó con Gary y Dan después de encontrar el frigobar de la pieza arriba de su cama (el jueguito entre los tres se escapó un poco de las manos); Colin y su fanatismo por el buceo libre; las fiestas temáticas para cada ocasión importante y Ulli contando puntos del programa Weight Watchers.

Siendo éste mi último día, me voy contenta de saber que todos mis cambios de planes fueron la mejor decisión. Este mes adicional en Sydney fue intenso, lleno de emociones y mucha risa. Me rodee de gente que -sin darse cuenta- me ayudaron a crecer como persona, a ser más y más tolerante y, definitivamente, a mejorar aún más mi inglés.

Ahora comienzo otra etapa de vida. Nueva Zelanda será de seguro muy distinto, menos cemento y más naturaleza. Menos gente y más tranquilidad. No tengo muchas expectativas, porque no tengo idea qué experiencias me esperan, pero estoy segura -como siempre- que todo tendrá su razón de ser.

Hasta pronto!

August 06, 2009

To Sell or Not to Sell

Ese "buen empleo" mencionado un par de blogs atrás fue una aberración del porte de un buque! A muchos les podrá tentar el mundo de las comisiones por venta, pero a mi las lucas no me mueven; mucho menos si me siento incómoda en lo que hago.

El martes pasado, Dan y Yo fuimos seleccionados para ser Sales Representatives en la empresa Aussie Farmers Direct. En específico, vendedores puerta a puerta ofreciendo productos frescos 100% australianos: leche, pan, huevos, mantequilla, queso, frutas y verduras, entre otros.

Dan postuló porque en ese momento le quedaban 200 dólares y está desesperado por ahorrar para seguir viajando. Yo postulé porque, con la decisión de quedarme hasta septiembre, me pareció que era mejor aprovechar el tiempo libre ganando unos dolarillos que serven para pagar el hostal y quizás guardar algo para Nueva Zelanda. La necesidad es la misma, lo distinto es la perspectiva.

El miércoles nos entrenaron sobre el servicio y sus productos. Luego el jueves era el primer día en terreno, pero como yo tenía el concierto en el Opera House, el manager taquilla me dejó faltar. Esa noche Dan llegó apestado, más amurrado que cabro chico castigado sin televisión por una semana. Según él, el trabajo era una mierda, pero yo supuse que estaba exagerando...

Entonces llegó el viernes, mi primer día. Como siempre, ese ángel protector que tengo no falló en su tarea por boicotear todo a mi favor. Por una extraña razón, los manager alargaron el BQB (asado) de los viernes, retrasando la salida para las 3:30pm. Luego, el mini-bus donde yo iba cagó-cagó; se le cortaron los frenos y tuvimos que esperar una hora hasta que llegara otro bus a buscarnos. Recién a las 5 de la tarde conseguimos emprender nuevamente el rumbo a nuestro sector. Sin embargo, lo que nunca había sucedido: el supervisor se perdió y no pisamos pavimento sino hasta las 7pm, lo que nos dejaba solo 1.5 horas para trabajar.

Como yo tenía que ser entrenada antes de empezar por mi cuenta, estuve escuchando a otra niña los primeros 60 minutos, así que solo tuve 30 minutos para tocar puertas. Podrán comprender que con un día así, nadie podía esperar que lograra vender, por eso me importó un coco ponerme nerviosa y no lograr dar mi "pitch" (diálogo) en forma coherente.

Hasta ese día nada me parecía mal, sólo pensaba en que tendría algo entretenido para hacer durante el día y que más encima me pagaría por hacerlo. Pero eventualmente se me apareció el lunes y con ello la realidad. Desde las 4pm hasta las 8:30pm toqué timbres en 5-6 cuadras. Total ventas: 0! El sol se fue completamente a las 6:30pm y yo congelada hasta los huesos, reteniendo necesidades biológicas, frustada de no poder revocar las negativas.

Los siguientes días no fueron muy distintos. El martes logré mis primeras dos ventas, lo que me animó por unas horas, pero el frío, la oscuridad, la soledad, la urgencia de ir al baño seguían estando presente. Adicional a eso, una nueva incomodidad surgió... eso de irrumpir en la vida familiar de la gente, aparecerme con mi latero speech cuando están cocinando, cenando, acostando niños, viendo películas, conversando, hablando por teléfono. Peor aún, ¿quién cresta quiere recibir leche en la puerta cuando es tan entretenido ir al supermercado? En general el australiano es bastante amigable y la reacción de la gente no es tan negativa, pero igual afecta que te cierren puertas en la cara o te miren con cara de "no me jodas".

Ya el miércoles no quería hacerlo, pero resistí hasta el viernes, día en que hablé con el manager (pendejo de 28 años) explicándole que esta cuestión me tenía mal. Él todo bueno onda me dijo que me relajara, que nadie era vendedor de profesión, que lo pensara durante el fin de semana y que si necesitaba más entrenamiento la próxima semana, podíamos coordinarlo. Le hice caso y ese día logre una misera venta, lo que reafirmó mis dudas sobre mi capacidad de vender.

Finalmente, desperté el lunes con la decisión tomada. Capaz que lo haya hecho mientras soñaba, porque sencillamente no lo pensé dos veces. Llamé a Ben Da Manager y renuncié. No sólo me sentí aliviada, sino también orgullosa de no venderme por plata. Lo más divertido es que, en un acto de rebeldía, me bajó la necesidad de quedarme todo el día en pijama.... para dejar bien claro que no iba a trabajar más.

A pesar que igual me da un poco de remordimiento no generar más ingresos, me tranquiliza saber que tengo mi trabajo en el hostal y lo amo. Quiero decir que al menos estoy segura que no es de floja que no quiero vender leche, porque juro que no tengo ningún problema en limpiar inodoros cochinos, ni cocinas llenas de grasa.

August 03, 2009

SOH: Classical Mystery Tour

Dedicated to Mum

Había que vestirse para la ocasión, pero mi maleta solo tenía pilchas que no combinaban con nada. No obstante, una vez más la fuerza universal se encargó de solucionarme el problema. Sin siquiera imaginarlo, esa mañana la Angelito me regaló su par de botas de cuero y taco alto, perfectas para usarlas con mi falda roja y chaqueta de cuero ecuatoriano.

Así, radiante y dichosa de lucir una tenida so-not-backpacker, llegué al Opera House para disfrutar una función musical que me transportaría a los años 60-70 y vivenciar una experiencia que nunca logró darse en la realidad, pero que un 6 de junio de 1962, en el estudio número dos de EMI Records ubicado en Abbey Road, tomó forma y fue escuchado por millones de fanáticos alrededor del mundo.

La variedad de instrumentos que Los Beatles mezclaron en su música era suficiente para formar una orquesta. Lamentablemente, la banda no tuvo la oportunidad de tocar junto a una orquesta real, pero les aseguro que el miércoles 23 de julio fue como si los hubiese presenciado en vivo y en directo.

Encontré mi puesto en lo alto del Concert Hall, entre una pareja de adultos mayores y otra en sus cincuentas. Tras una corta espera, la función comenzó con la Sinfónica de Sydney tocando un medley de Los Beatles, en que los violines en el coro de Lucy in the Sky with Diamonds y All You Need is Love dieron el pie inicial para los innumerables "goose bumps" (piel de gallina) de la noche.

Acto seguido entraron al escenario Paul, John, George y Ringo, tomando posición de guitarras y micrófonos para cantar She Loves You. El público siempre muy pulcro, escuchando en perfecto silencio, mientras yo moría por cantar a todo pulmón.

Sería eterno describir cada canción –porque cada una me sorprendió con algo nuevo– pero resumiendo, tanto la orquesta como la banda hicieron copia fiel de la música que ya todos sabemos de memoria. No se les pasó ningun detalle, como la vestimenta de las distintas épocas, las expresiones y forma de moverse que caracterizan a los cuatro músicos, las risas y aplausos en Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band / With A Little Help From My Friends, los "cu-cu-cu-chu" de I Am The Walrus, el reloj-alarma de A Day In the Life.
Como dije antes, estuve toda la noche con los pelos de punta. Tanto así que me llegó a dar frío (en un teatro absolutamente calefaccionado). Fue realmente espectacular! Incluso al final, cuando la banda volvió por segunda y tercera vez a cantar Twist and Shout y Can't Buy Me Love el público bailaba y aplaudía como si fuera un concierto real de Los Beatles; yo obviamente cien por ciento inmersa en el papel de fanática setentera.

Por supuesto, desde principio a final, me acordé todo el rato de ti Mami, porque escogí el concierto sabiendo que tú lo hubieses disfrutado tal vez más que yo. Así que espero este blog te transmita un poco de esa energía y euforia propia de tu época.

MUCHAS GRACIAS POR AUSPICIAR!!!

July 23, 2009

Perfect Days

Existen tipos de perfección de toda índole: emocional, laboral, social, recreacional. Pero cuando cada una de ellas llega a su pick, entonces uno debería experenciar tal nivel de felicidad, que podríamos considerarla –en términos terrenales– como la perfección máxima alcanzable. Yo parece que ando volando en esa perfección estos días, y me tiene con una sonrisa que no se arruga ni con limón.

Partiendo por lo laboral; mis expectativas en Sydney eran bajas, muy bajas. No pensaba trabajar más allá del cleaning en el hostal. La idea era solo mantener un ingreso mínimo para alimentarme y ya. Sin embargo, la inocente sugerencia de la Angeles me hizo cambiar todos mis planes para el siguiente mes. Así es como decidí quedarme hasta Septiembre para ganar lucas en vez de gastar ahorros en Nueva Zelanda mientras espero la working holiday visa. Y tal como siempre (fuerzas a mi favor), no me costó nada encontrar un buen empleo. Desde hoy, formalmente, he sido contratada para vender puerta a puerta productos frescos y 100% naturales, recogidos directamente de los Aussie Farmers, o sea los granjeros australianos. Es el concepto de volver a tener un lechero, pero que reparte leche, huevos, queso, pan, fruta y verdura. En todo caso, yo no soy el Milkman; yo sólo ofrezco el servicio y tomo órdenes de compra.

Pero no todo el plata. El tema social era otro punto importante. En verdad amo este hostal y su gente. Me daba como pena dejar mis tres amiguis de room y el resto de amigos que purulan aquí desde ya varios meses. Todos se pusieron contentos cuando llegué con la noticia que prolongaría mi estadía, y eso me hace más feliz aún.

En terminos recreacionales, voy a ser sincera... la cuota de actividades semanales es baja. Pero eso no quiere decir que no es perfecto. Al contrario, no hay nada que me haga más feliz que difrutar mi día por el mero hecho de existir. No tengo por qué tener un plan cada mañana, no necesito salir corriendo fuera del hostal. Me basta con hacer todas mis tareas cotidianas con tranquilidad y fluir con la dinámica del hostal. Si hay panorama, bien; sino, bien también.

Por supuesto, toda esta felicidad que ahora irradia por los poros, llegó a la perfección emocional con un inesperado ser humano de ojos azules y acento inglés, característico de la zona de Manchester. Tal como puse en mi status en facebook, es incluso más perfecto que Edward Cullen, porque no es posesivo ni obsesivo con protegerme. Han pasado sólo tres días desde que nos conocemos mejor, por lo que no debería estar adelantando nada; ya me ha pasado esto de entusiasmarme con algo/alguien y después me quedo con cuello. Pues parece que no aprendo, porque no me aguanto las ganas de contar que se llaman Daniel (Dan) Hudson y es lejos el más guapo del hostal. Lo mejor de todo es que no tiene ningún problema en reconocerme que esta vuelto loco por mí (jamás en la vida me lo había dicho así, si es que alguna vez alguien lo estuvo a ese nivel).

Daba la casualidad que cuando recién llegué, obvio que me fijé en él (es que es muy rico), pero inmediamente lo clasifiqué como el clásico arrogante que se pasea de una mina en otra cada semana. Una grata sorpresa darme cuenta que estaba rotundamente equivocada.

Ya basta. No debería estar escribiendo tanto... estoy segura que la voy a cagar en un par de días y pronto empezará a evitarme. Por lo menos estoy preparada para eso. Y ahora me voy a dormir, porque mañana es mi segundo día de Opera House!!!!

July 13, 2009

Spoiled!

Tengo una mamá que me consiente demasiado. Me llego a sentir mal de tanto regalo que me ofrece, por eso suelo darle varias vueltas antes de aceptar o rechazar esas "ayuditas", que lo único que hacen es mal acostumbrarme. Pero esta vez no dude ni un solo segundo; le grité un "GRACIAS!" por  email que debería haber sonado hasta en la China. 

Su regalo consistía en, nada mas ni nada menos que, un holgado budget para ir al Opera House!! En ese instante me bajó todo el cargo de conciencia por no haberme permitido este gusto por mis propios medios; debería haber sido yo la de la inciativa desde un principio. De todas maneras, me dejé regalonear, jeje.

Entre las variadas funciones en el mes de Julio, tenía claro que no iba a invertir en opera. Lo sé, suena absurdo, pero mi razonamiento fue si vamos a gastar plata en esto, tengo que disfrutarlo (no quedarme dormida). Por otro lado, sentí que Mamá tenía que ser retribuida con mi elección; algo que ella hubiese disfrutado si estuviera aquí.

Con el objetivo de aprovechar al máximo el generoso presupuesto, compré vía internet entradas para dos funciones. La primera de ellas, para el Backstage Tour, que lo hice el viernes recien pasado (aquí va el relato).
La segunda entrada es el 23 de julio, pero quedará en suspenso hasta que llegue el día del segundo relato.

SOH: The Backstage Tour

Conocer el Opera House por fuera y sacarse la foto con la monstruosa arquitectura de fondo es un "must" cuando pisas Sydney. Algunos hacen el esfuerzo adicional de presenciar alguna función. Pero cuántos conocen lo que sucede tras bambalinas?

Desde esa vez que se me ocurrió ponerme a bailar que me gusta el backstage. La vida tras los escenarios, salas de ensayo y camarines; tramoyas trasladando artefactos de iluminación y escenografía; coordinadores dando instrucciones de último minuto, mientras los artistas se cambian de vestuario y repasan en la memoria aquello que no puede fallar.

Por eso fue que opté por conocer lo que nadie puede ver desde fuera ni sentado en una butaca.

Diseñado por el arquitecto danés Jorn Utzon, la construcción del Sydney Opera House se inició en 1959. Tras una larga lista de inconvenientes climáticos, dificultades estructurales y problemas de interés político, el teatro fue terminado en 1973. Desde ese día que no descansa. Múltiples funciones suceden en paralelo todos los días, siendo el Opera Australia, Australian Ballet, Sydney Theatre Company y Sydney Symphony las cuatro principales estrellas.

Lamentablemente no me dejaron sacar todas las fotos que hubiese querido, pero esto es lo que conseguí: el Concert Hall y de una de las sala de ensayo.
El resto del tour fue descubrir cómo los bailarines desaparecen en la mitad del escenario, dónde practican antes de cada función, cómo se guardan y trasladan los materiales de escenografía, los espejos en donde los artistas se miran antes de salir al público, las pantallas que controlan lo que sucede en cada teatro, las superticiones y rituales que incluso nosotros tuvimos que cumplir.

No se qué más contar del tour. En realidad es algo puramente emocional difícil de explicar con palabras o fotos. De todas maneras, una experiencia interesante que se complementará en mi segunda visita, esta vez como espectador.

July 07, 2009

I've been busy with the thinking

Me rindo! No puedo evitar esto de escribir haciendo referencias de tiempos. Hace rato (ven, a esto me refiero) que estoy tratando de escribir este blog, pero ninguna frase inicial me gusta. El otro día (de nuevo!), vagando en mis pensamientos de escritora, me di cuenta que siempre caigo en el detalle de los horarios y cualquier otra forma de referencia temporal. No se si les pasa lo mismo, pero después de 77 blogs, ya me empieza a molestar. Ni siquiera este párrafo logró capear mi inconsciente narrativo, pero por lo menos escapé de mis repetidos comienzos. Veamos como sigo.

Mis días en Sydney van muy bien. Para mi sorpresa, he tenido más actividades de las que pensé planificar. También, más días soleados de los que esperé de un invierno en el sudeste australiano.

A pesar que extraño un poco mi cama dos plazas y la conveniente privacidad mi pieza en Melbourne, vivir en este hostal me encanta. Incluso podría considerarlo mi pequeño hogar: pasearse en pijama, no importando cuán "impresentable" me puedo ver, es una buena referencia.

Otra cosa que me tiene contenta, es que finalmente conseguí que me dieran trabajo aquí mismo. El sábado fue mi primer día. Tengo que limpiar los diez baños y ordenar la cocina en dos horas. Es trabajo duro, no tanto por las cosas desagradables de limpiar, sino más bien por todos los detalles de los que hay que preocuparse en tan poco tiempo. Sin embargo, me anima pensar que por lo menos voy a poder llegar con algo más de plata a Nueva Zelanda.

Sobre la vida social; fuera de estar en permanente contacto con mis dos primas, tengo en mi pieza tres alemanas y una inglesa que se han transformado en mi familia temporal. Me gusta observar que tenemos una dinámica de hogar, preocupándonos de saber qué planes tenemos, coordinando los horarios de comida, animándonos a salir de vez en cuando, incluso lavando ropa todas juntas.

En resumen, mis quehaceres de hoy en día son básicamente trabajar en el hostal y hacer vida social. Pero hay un asunto mucho más importante que ocupa mi cabeza y tiene que ver con mi vocación y proyección profesional. Por eso me he dedicado a descifrar y darle forma a las cosas que quiero hacer y cómo lograrlas.

La proyección profesional ya la decidí hace rato. Eso de entrar en la industria del cuidado del medioambiente me motiva más que demasiado. Pero mi vocación, como siempre, es algo que fluctúa según la estación del año, lo que me trae una horrible sensación de impotencia. Cuando caí en cuenta de ello, entendí que tenía que definirla de una vez por todas. La buena noticia es que creo que por fin la aterricé y me hace completo sentido: sonrían todos, porque quiero dedicarme a escribir el resto de mi vida.

Entonces ahora que junté peras con manzanas, me veo escribiendo tanto en mi vida laboral como en mi vida personal. Algún día llegaré a escribir una novela romántica, pero por ahora empezaré con un breve ensayo sobre mi visión del calentamiento global y el cuidado del medio ambiente, esperando que eso me ayude a encontrar un trabajo en Nueva Zelanda en el que me dedique a investigar y preparar material educativo.

Tengo fe que esta vez no voy a cambiar de idea y que voy a encontrar lo que busco. Pero si mi destino se niega a dármelo, entonces aplicaré plan B: fotógrafa de flora y fauna alrededor del mundo. No es mala idea.

June 21, 2009

The Sad Farewell

No era necesario salir tan temprano, pero la mamá estaba nerviosa de no llegar a la hora. En realidad, algo de razón tenía; el translado al aeropuerto, tal como lo planificamos, era bien fuera de lo común. No es que las pistas de aterrizajes estuvieran lejos de Airlie Beach, sino que nosotras estábamos lejos de "nuestro" aeropuerto... en Mackay, a unas 2 horas de viaje.

Sin dejar de ver cañas de azúcar y canguros en el camino, llegamos finalmente al aeropuerto con tiempo suficiente para devolver el auto, revisar emails y facebooks, sumergirme en Twilight y alimentar estómagos vacios. Luego el vuelo se pasó volando, literalmente. Una vez en Syndey, nos envolvió una sensación mucho más grande que sólo agotamiento. Parecía que arrastrábamos 12 días de alegría, complicidad y aventura materializados en varios kilos más.

El hotel que escogí era un octavo del que tuvimos la vez anterior, todo por salvar la billetera de la mamá, que a esas alturas debía estar en huelga. Pero ahora pienso que fue mucho mejor estar hacinadas en esa enanez de pieza, revueltas entre maletas, cables de cargadores y muchos Snickers. La falta de espacio fue tal vez lo que gatilló que estuvieramos esas últimas horas tan cerca una de la otra, compartiendo el espacio "codo a codo".

La ceremonia de las maletas duró una eternidad. Había tanto por hacer que me llegaba a dar lata empezar, pero eventualmente logré cerrar la ultima maleta alrededor de la una de la mañana. A pesar que yo moría de sueño a esa hora, me quedaba lo más importante por hacer: terminar las últimas 60 páginas de Twilight. 

Creo que dieron las cuatro cuando Bella y Edward me dejaron sin más romance que leer. Entonces abracé a mi mamá y me dormí.

Solo dos horas después despertamos y una hora después llegó el momento que nadie anhelaba. Nos despedimos tal vez como si nos fueramos a ver la semana siguiente. Los abrazos fueron largos y apretados, pero ninguna dijo mucho más. Luego las dos desaparecieron de la pieza y yo traté de volver a dormir sin éxito.

Un par de cosas olvidadas me hicieron salir dos veces de la pieza, la segunda justo a tiempo antes que el taxi partiera rumbo al aeropuerto. Fue entonces que, al volver a la pieza, no aguanté más y el llanto explotó en mil lágrimas, cuán caricatura japonesa. Lo cómico es que en ese momento fue di cuenta que lloraba por dos cosas al mismo tiempo, y la música de Twilight que puse de fondo lo hacía más intenso... por un lado, mi mamá y mi hermana alejándose cada vez más de mí sin volver a verlas en mucho tiempo más; por otro lado, DÓNDE CRESTA ESTA MI EDWARD???

June 18, 2009

Almost The End: Airlie Beach

Continuando con la Ruta de la Caña de Azúcar, salimos de Magnetic Island la mañana del onceavo día, ansiosas por llegar a Whitsundays a descansar –tendidas guata al sol– sobre arena blanca. Tras un poco más de tres horas de viaje, llegamos al pequeño y pintoresco pueblito. A la Cata se le activaron todas las antenas al darse cuenta que Airlie Beach (el pueblo principal de Whitsundays) era de su completo gusto: un lugar entre un Pucón en miniatura y un Reñaca con más tiendas por recorrer. 

Cuando encontramos nuestro "resort"  –que no estaba en Airlie Beach, sino en Cannonvale; y tampoco se imaginen nada pomposo– tiramos todo dentro de la pieza y salimos a deborar comida chatarra por primera vez. Mc Donald's o Hungry Jack's (Burger King en el resto del mundo) no era muy tentador para mi, pero consideré que una marca australiana valía la pena. Así, las llevé a Red Rooster, donde las papas fritas son lejos las mejores que he probado en la industria de las fast -foods.

Después salimos a caminar por la laguna artificial frente a la costa, aprovechando las pocas horas de sol que quedaban.

Pero todo lo bueno de Whitsundays no está exactamente en Airlie Beach, sino en las 74 islas justo al frente, en la extensa Gran Barrera de Coral. Por esta razón, y a pesar de los deseos de la Cata por quedarse a hacer vida social en Airlie Beach, la mamá y yo consideramos que no podíamos perdernos la oportunidad de conocer aunque sea una de las famosas playas de ensueño. Comprarmos tickets 2x1 para tomar un ferry al día siguiente, y luego nos entregamos al típico shopping veraniego: anteojos de sol para mi, bolso de mano para la Cata, y productos de belleza varios.

La mañana siguiente de verdad que tuvimos que madrugar. Nos pasaron a buscar puntualmente a las 7:10am para llevarnos al terminal de ferries, desde donde cruzamos un poco más tarde a Hamilton Island. Todo mis lamentos por haber olvidado mi cámara de fotos en la pieza se pasaron cuando llegamos al otro lado. El entusiasmo fue más grande aún cuando arrendamos –igual que todo el mundo– un "buggy" para movilizarnos más rápido. 
La isla era un poco confusa, llena de callecitas cuesta arriba y abajo, con muchos resorts de lujo (no como el nuestro en Cannovale), pero finalmente encontramos una playa donde echarnos a tomar sol.

Al poco rato ya era hora de volver al puerto para tomar otro ferry que nos llevaría a Whitsunday Island, la isla más grande de toda la Gran Barrera. El destino exacto fue Whitehaven Beach, la playa con la arena más blanca y suave que jamás hayamos pisado. Ahí nos quedamos otro par de horas, haciendo nada más que absorber sol, leer, escuchar música y bañarnos en el mar.

Finalmente, llegamos esa tarde de vuelta a nuestros aposentos con una sensación de semi-nostalgia. Teníamos una sola cosa por hacer y era dejar todo empacado, listo para tomar nuestro vuelo de regreso a Sydney al día siguiente... a pesar que todavía nos quedaban un par de noches, la sensación era que la aventura ya se había acabado, casi.

June 16, 2009

Absorbed in Magnetic Island | Day 2 & 3

Me encuentro ya instalada en Sydney, por fin con todo el tiempo del mundo y free internet para seguir narrando los últimos días de viaje con "Mami Macchiato" y "Cata Cullen" (talla interna, sorry!).

Quedé en Magnetic Island, no? Si, los siguientes dos días fueron fantásticos, muy bien aprovechados y sin estrés de horario, en el sentido que hicimos de todo al antojo y sólo si teníamos ganas... perdón, en realidad a la Cata había que arrastrarla un poco, de lo contrario se quedaba pegada en su libro! Pero como iba diciendo, hicimos hartas, hartas cosas. Algunas de ellas fueron experiencias que dificilmente volveremos a presenciar en la vida, como alimentar wallabies-de-roca silvestres a la orilla del mar y, mejor aún, esperar con mucha paciencia a que una mamá wallabieque cargaba su cria se acercara nosotras. También hicimos una caminata cerro arriba en busca de koalas y encontramos uno a poco metros de altura, sólo un poco más arriba de nuestras cabeza, situación bien extraña pues por lo general están a 3-4 metros mínimo.
Otra situación que nos matamos de la risa fue cuando pasamos a averiguar por los precios para ir a una reserva de animales. Atraídas por una increíble cantidad de cacatúas justo a la entrada del lugar, nos colamos sin querer en el tour de la tarde. Pero fue genial, porque las cientos de cacatúas chichaban y volaban en banda alrededor nuestro –y el resto de los turistas, por supuesto. El guía le pasó comida a la mamá y en el instante fue atacada por una docena de pajarracos. Al mismo tiempo, mientras yo sacaba foto tras foto, una lluvia de "desecho de plumífero" dejó su huella en mi recién lavado y brillante cabello.

Qué más. Ah bueno, cuando volvimos al día siguiente a la reserva nos aburrimos sacándonos fotos con serpientes, cocodrilos y dragones. Terriblemente fome. Pero valió la pena la foto con el koala, la araña gigante (de unos 10 cms), y la caminata por un bosque plagado de mariposas. Yo logré agarrar una y se la pasé a la mamá para que la sostuviera mientras le tomaba fotos, pero parece que la pobrecilla sufrió una lesión, porque al soltarla se me pegó al pantalón y no se fue más. La tuve en mi mano mucho rato y los otros turistas me sacaban fotos a mi! Finalmente la dejé en un árbol, esperando que recuperara su equilibrio, aunque yo creo que la mamá le aplastó algún órgano importante y la dejó grogui para el resto de su corta vida. Habían muchas en todo caso, no worries!

Lo último que hicimos en Magnetic Island fue disfrutar de otra playita, casi entera para nosotras si no hubiese sido por un par de personas. Pero en cuanto empezó a hacer frío, desparecieron y quedamos sólo las tres y el mar. Nos bañamos entre los corales un rato, aunque no logramos ver pececillos. Es que no nos daba la energía para nadar más adentro. 

Curioso fue que más tarde apareció un canadiense entero urgido, preguntando por las especies venenosas en el mar... quien nada sabe, nada teme, no?

June 12, 2009

Absorbed in Magnetic Island | Day 1

Aprovechando que llegamos temprano de vuelta del Undara, se nos ocurrió hacer unos cambios de último minuto. Mi plan original era viajar al día siguiente a Townsville para quedarnos una sola noche; a la mañana siguiente visitar Magnetic Island por el día; luego seguir rumbo a Airlie Beach. Pero el ritmo de viaje nos tenía un tanto cansadas, ya que los trayectos entre destinos estaban saliendo harto más largos de lo que pensaba, obligándonos a madrugar cada día.

Resolviendo el dilema de qué lugares dejar fuera de itinerario, y con una mentirilla piadosa para suspender el hostal reservado, optamos por quedarnos 2 noches –con posibilidades de extenderlo a 3– en Magnetic Island, una isla de la mitad del tamaño de Isla de Pascua (pero muy prometedora), a tan sólo media hora de Townsville.

La mañana siguiente volvimos a levantarnos alrededor de las 7am, para tratar de llegar lo más temprano al ferry. El viaje de 3 horas fue tranquilo, nada especial, más cañas de azúcar y más canguros atropellados en el camino. Excepto por un único sobresalto: tuvimos la suerte de que se nos cruzara una avestruz, esas que tanto nos advertían para evitar un trágico atropello.

La mamá manejó todo el primer tramo hasta que llegamos a Ingham, la ciudad más próxima a Townsville. También todo salió perfecto al entrar a la gran ciudad. Gracias a que el día anterior había memorizado el mapa de calles en Google Earth, logré llegar al ferry para vehículos sin mucha dificultad, y mejor aún, justo a tiempo para la salida de las 12:30pm.

Antes de llegar al otro lado, ya estábamos convencidas que habíamos tomado lejos la mejor decisión de todas. Tan sólo con observar el color turquesa del agua, ya no podíamos más de emoción.
Una vez en la isla, nos dirigimos hacia Picnic Bay donde se ubicaba nuestro hostal, Tropical Palms Inn. El nombre suena mucho más pomposo de lo que realmente es, pero la sencillez del lugar bastó y sobró para las tres noches que, sin dudar, pagamos al momento del check-in.

Inmediatamente después instalar, una vez más, nuestro desorden ambulante, salimos con mapa en mano a explorar la isla. Habían muchas cosas por hacer; principalmente senderos, miradores y playas, cada uno de ellos con algo que los distinguía de los demás.

Para no extraer toda la energía de una sola vez, decidí que nuestro primer recorrido sería una caminata corta, de una hora, hacia el mirador de la bahía donde estábamos. En el camino nos encontramos con las primeras muestras de la fauna que abunda en la isla: mariposas, cacatúas, lagartijas y otros animales y bicarracos desconocidos. Al llegar arriba, esto fue lo que vimos.
Terminando el recorrido, nos dispusimos para la siguiente actividad: puesta de sol en el lado oeste de la isla, para la cual estábamos justo a tiempo. Esta vez motorizadas, tomamos la angosta ruta que bordeaba la costa, hasta que veinte minutos después llegamos al punto más lejano. Nos bajamos del auto un tanto incrédulas de qué tanto podíamos ver desde ese lugar. Detrás de uno árboles alcanzábamos a ver un pedazo de playa y luego el mar; entonces caminamos en esa dirección, deduciendo que ése era el spot donde debíamos observar.

Al avanzar un par de metros, apareció ante nuestro ojos un panorama mucho más espectacular de lo que pensamos

Ahí me volví loca sacando fotos, jugando con las luces y aprovechando el ánimo poseron de la Cata –que últimamente cambia con la dirección del viento.

Aprovechando ya los últimos ocho minutos de luz, partimos de vuelta, para poder esquivar todos los hoyos en el suelo. Y con la suerte que tenemos, se nos cruzó nuestro segundo animalillo: un puerco espín que avanzaba a “toda velocidad”… casi igual que tortuga.

Ya contentas con haber hecho esos dos recorridos, nos fuimos a descansar… era necesario recuperar energía para todas las actividades que nos quedaban en los siguientes días. (To be continued)

Note: link to photos on facebook, here

June 09, 2009

Perdidas a todo sol

Yo sabía que el viaje sería un poco largo, pero nunca se me pasó por la mente lo que significaba pegarse un pique hacia el interior de Australia...

Ese día nos despertamos a las seis de la mañana y salimos a las ocho y media. Undara Volcanic National Park era un panorama que me tenía entusiasmada y no quería llegar tarde para nuestra visita reservada a la una de la tarde. Abastecidas con jugos, snacks, y tacos para el almuerzo, emprendimos rumbo hacia el famoso “outback” o interior – un viaje que duraría unas cuatro horas.

El primer trayecto consistía en subir de nuevo a Innisfail, pasando de nuevo por todas las plantaciones de azúcar y plátanos. El segundo trayecto apareció cuando tomamos la autopista hacia el interior. Todo muy verde y frondoso. La parte más bonita fue cuando llegamos a las Wind Mills (molinos de vientos).

Como dos horas después desde que partimos el panorama cambió. Todo café, deshidratado, árboles pálidos y delgados, hasta las vacas se veían escuálidas. A pesar que la zona es muy desolada, tuvimos la suerte de viajar con un vehículo amigo las siguientes horas.
Alrededor de las 12:00pm vimos un letrero que decía Undara Lava Tubes a 45 kms. Ahí nos relajamos y llegó la alegría al alma. Entonces Cata y Yo cantamos a grito pelado las canciones de MIKA.
A las 12:30pm, dejamos de cantar MIKA. A las 12:45pm la mamá ya no podía ocultar la cara de preocupación y empezamos a preguntarnos si no nos habríamos pasado algún letrero. En eso pasa una camioneta en sentido contrario y, a punta de luces y señales con las manos, logramos que se detuviera. La buena noticia fue que tenían un mapa muy grande donde nos aclararon a mala noticia: nos habíamos pasado hace rato, harto rato!

Eran las 12:55 cuando nos devolvimos con nuestro segundo vehículo amigo.
En total nos habíamos alejado 30 minutos de la ruta correcta, y luego nos quedaban otros 30 minutos más hasta llegar al lugar. Es decir, llegamos 1 hora atrasadas. O sea, estábamos más que fritas con el tour.

Con mi mejor cara de angustia conseguí que nos reembolsaran el 50%. No podíamos hacer nada más, así que buscamos un sitio donde sentarnos a descansar y devorar el picnic que teníamos de almuerzo. Y ahí fue cuando nos bajo el ataque de risa… viajamos 5.5 horas para comernos unos diminutos tacos rellenos con rúcula, fetta cheese, aceitunas y tomates deshidratados!! Peor aún, ahora teníamos que viajar otras 4.5 horas de vuelta!

Finalmente, llegamos a las 7:30pm, reventadas pero muertas de la risa. La aventura fue genial y tuvimos la oportunidad de conocer la zona más característica de Australia.

Iniciando la Ruta de la Caña de Azúcar

En el sexto día salimos de Cairns, dando inicio oficial a nuestra travesía rutera. El destino era Mission Beach, a unas 3 horas. Al poco andar nos encontramos con una tras otra plantación de caña de azúcar, y otro tanto de plátanos. Por esta razón, he llamado a nuestro recorrido como "La Ruta de la Caña de Azúcar".
Luego de 2 horas y media de viaje llegamos al confuso pueblo. Anduvimos perdidas un buen rato al no entender que estaba dividido en norte y sur. Nosotras llegamos a la parte norte, pero nuestro alojamiento estaba en la sur, para la cual había que volver a la carretera y tomar otra ruta. Pero lo bueno de perderse es que te encuentras con playas como Bingil Bay y Mission Beach North
Cuando finalmente encontramos nuestros aposentos, nos esperaba una curiosa bienvenida por parte de los dueños del aparthotel
En ese puro rato que llevábamos ahí ya estábamos maravilladas con todo. Desde el impecable aparthotel hasta las playas desoladas, Mission Beach era un paraíso en el anonimato y la sonrisa se nos salía por las orejas.

Como no teníamos ningún plan, lo único que hicimos fue echarnos a leer y sacarnos fotos en la playa que era entera para nosotras.
Como en esta época del año oscurece re temprano, a las 18:30 hrs, la playita no nos duró mucho. Entonces partimos al pueblo del norte a comprar comida para cocinar estos días y prepararnos para el viaje del día siguiente: un pique no menor al Undara Volcanic Park

To be continued...

June 06, 2009

De backpackers en Cairns

Y me las traje a un hostal de backpackers no más. Si llegaron hasta aquí para verme y conocer mi vida australiana, entonces no se podían perder la aventura de dormir en un lugar así. En todo caso, me preocupé que la experiencia no fuera tan extrema y reservé la pieza familiar en suite y con kitchenet.
Después de instalar nuestro desorden ambulante (4 maletas y 3 mochilas no es poco) tuvimos que decidir cuál de todos los tours disponibles tomaríamos para ir a la Gran Barrera de Coral.  Como aquí la que manda soy yo, opté por la empresa Marine World, que nos llevaría al sector llamado Moore Reef.
La mañana siguiente despertamos alrededor de las 6:45am, tomamos nuestro desayuno al puro estilo backpacker (gratis por cortesía del hostal) y luego partimos con todas nuestra artillería acuática rumbo al terminal de cruceros.

Fuimos recibidas cordialmente por una extensa tripulación que al poco andar ya parecían ser parte de tu círculo de amigos... bueno, es que si te ven palidecer de mareo hasta devolver el desayuno en una bolsita de papel amablemente entregada en tu mano para no manchar el suelo, entonces el nivel de intimidad en esta aventura es a otro nivel.

Casi 1 hora de viaje mar adentro y llegamos a la zona donde se encontraba flotando la base estable de Marine World. La Cata y Yo nos inscribimos para hacer buceo y quedamos en el primer grupo, así que no me quedó mucho tiempo para recuperarme del "sea sickness". A las dos nos costó equalizar los oídos, pero una vez superado, nos maravillamos con el panorama. Yo ya había buceado antes, pero esta vez me lo gocé más porque pudimos tocar algunos bicharracos y peces exóticos. Además los corales aquí no estaban tan profundos, por lo tanto los rayos del sol iluminaban suficiente como para observan los intensos colores de peces y corales. 
Después del buceo, subimos a buscar a la mamá para seguir con el snorkel y tomar fotos con la camara waterproof. 
Poco rato después que nos salimos del agua, llegó nuestro turno de salir a volar. Si, volar en helicóptero! Desde arriba se veían clarisimas las tortugas, manta rayas y tiburones. Yo sacaba y sacaba fotos, mientras controlaba la segunda racha de mareo, pero con la osada maniobra del piloto mi ya vacío estómago sufrió catarsis. Menos mal la madre salvadora tenía bolsitas de papel a la mano.
Volvimos a la base y ahí caimos redondidas las tres. Dormitamos hasta que llegamos a tierra firme, perdiéndonos la oportunidad de tomar la última actividad del día: un semi sumergible donde hubiesemos visto más vida marina.

Al día siguiente nos dimos un relajo y salimos del hostal como a las 11am. Esta vez agarramos el auto y partimos al norte, a conocer Port Douglas. Este paseito no lo tenía contemplado en el itinerario y me encantó porque fuimos parando en varias playas bien bonitas (aunque muy ventosas). Además, nos cagamos de la risa posando frente al lente (así) y comimos unas pizzas exquisitas antes de volver a Cairns.

Finalmente en la noche nos devoramos unos deliciosos Tim Tams (la versión australiana de la Negrita) mientras jugamos UNO.

June 04, 2009

El Glamour de Sydney

Eran las 9:30 de la mañana cuando hicimos el check-in en nuestro aparthotel. Como era de suponer, el dpto estaría disponible recién a las 14:00 hrs, hora en que se termina el aseo. Por mi ningún problema; para la Mamá y la Cata no quedaba otra que hacerse el ánimo de empezar el tour citadino.

La ruta fue muy parecida a la que hice yo cuando recién llegué a Sydney. Hyde Park, Botanical Gardens, Opera House, Circular Quay, The Rocks y Harbour Bridge. Todo en 3 horas y media!
Volvimos al depa a la 1 porque las dos ya no daban más del cansancio; mal que mal para ellas eran las 11 de la noche. El problema es que al empezar a instalarnos y abrir maletas nos entusiasmamos con la entrega de regalos –que casi la confundo con Navidad!
Aprovecho de dar las gracias nuevamente y prometo escribirles un mail personal a cada uno en cuanto me quede solita de nuevo.

Entre el desorden que quedó y el cansancio general, no nos daba para salir a recorrer más. El plan fue cocinar y ver la película del año, Twilight. Salí con la Cata a comprar "groseries" (comida) y al volver mamá dormía plácidamente, pero logramos despertarla para una rica sopa de zapallo con fetta cheese mientras veíamos la película. La Mamá no aguantó mucho más, pero la Cata si que merece aplauso, se mantuvo despierta hasta casi las 9 de la noche, hora en que se acabó la peli.

La mañana siguiente fue la flojera máxima. A pesar que no despertamos tarde (8:30am), nos quedamos ahí hasta pasadas las 3pm. Desayunamos, internetieamos, ordenamos maletas, leímos y nos tomamos todo el tiempo del mundo para levantarnos. Después la Cata y Yo salimos a conocer la tienda Mac de Apple y en la noche fuimos las tres a la casa de la Caro Celis a dejar una maleta con cosas que no necesitaremos en el resto del viaje.

La mañana siguiente hicimos check-out y luego nos quedaban como 3 horas antes de partir al aeropuerto, asi que las llevé al Darling Harbour.
Finalmente llegamos al aeropuerto, donde mamá hizo su primera compra en inglés sin ayuda de nadie. Cuando la Cata y Yo le preguntamos cómo hizo para pedir su café y su muffin, nos cagamos de la risa al escucharla decir "Ai guont E maquiato and E mafin".

Tres horas después aterrizamos en Cairns, donde nos recibió el característico clima húmedo de cualquier zona tropical en el mundo. Ahí mismo en el aeropuerto nos esperaba nuestro Toyota Rav 4.
Y la aventura empezó, por supuesto sin falta de un buen iPod cargado de música y un brand new iTrip para escucharla.