Este veraniego invierno está a punto de terminar. Estoy a tan sólo veinticuatro horas de partir y los 22 a 28 grados en Sydney fueron el toque perfecto para disfrutar las últimas once semanas de esta travesía australiana.
Si he de describir mis días en Sydney, prácticamente todo se reduce a The Orginial's Backpackers, mi hostal y hogar. Hice tanto, dije tanto, pensé tanto, soñé tanto, reí tanto, conocí tanto, me aburrí tanto, dormí tanto, comí tanto, bailé tanto, canté tanto, limpié tanto, que me fue imposible sentarme a escribir. Pero hoy no saldré de mi cuarta pieza hasta que termine de plasmar en palabras las vivencias que llenaron mi corazón y espíritu de alegría.
A pesar que la principal actividad en este hostal es comer, tomar, trabajar y dormir, yo siento que hice muchisimo más que eso. Las personas y situaciones que se cruzaron en mi camino durante este período me trajeron más de una cuestionante, una emoción, una perspectiva o una decisión.
Comenzando por Kate, Natalie y Kathrin, quienes fueron mis hermanas de habitación practicamente desde la primera semana. Cada una con ritmos de vida y estilos de organización totalmente distintos, pero todas con un gran corazón y mucha disposición a hacer de nuestra convivencia una grata experiencia. Fue reconfortante sentir que entre las cuatro nos cuidamos día a día, preocupándonos del descanso de cada una, respetando nuestra individualidad, compartiendo lo máximo posible, confiando en la bondad detrás de cada intensión, siendo generosas y comprensivas.
Entre las muchas historias que tenemos juntas, las inolvidables son: las 3 piezas que tuvimos: 14, 22 y 10; las pertenencias perdedidas de Kate cada día; los turnos nocturnos de Kathrin; mis aventuranzas amorosas con la sangre inglesa (de preferencia); los chocolates comunitarios de Natalie; la lentitud de Kate y sus eternos atrasos; mi locura por la saga Twilight y cómo logré traspasársela a varias de las niñas que pasaron por la pieza 14; las infaltables noches de Master Chef, Grey's Anatony y So You Think You Can Dance; y nuestro anhelo en común: encontrar un pololo!
El tema con los franceses fue el opuesto. Por alguna razón, la tropa de franchutes hicieron grupo aparte y prácticamente no le dirigían la palabra al resto de habla inglesa. Fue dificil interactuar con ellos en los espacios comunes, pero fue fácil eliminar del radar social a casi la mitad de los viajeros de estadía permanente. La excepción a la regla fue Anne-Claire, una francesita de pelo crespo, con la que tuve buena onda desde el primer día, pero nunca logramos descubrir si nos conocíamos de antes o no.
Como siempre, el clan inglés-irlandes-holandés-alemán me trajo todas mis alegrías y una que otra angustia. Con personalidades y acentos muy diversos, este grupo se transformó en mi familia. Gente con la que desayune/almorcé/cené a diario, salimos de carrete dos o tres veces por semana, vimos películas hasta el cansancio, y conversamos de las tonteras más fomes por falta de creatividad y elocuencia.
De la interminable lista de historias con ellos, las memorables son: la racha de accidentes y enfermedades que tuvieron Debs, Lorna y Aoife; la noche que Ali se enojó con Gary y Dan después de encontrar el frigobar de la pieza arriba de su cama (el jueguito entre los tres se escapó un poco de las manos); Colin y su fanatismo por el buceo libre; las fiestas temáticas para cada ocasión importante y Ulli contando puntos del programa Weight Watchers.
Siendo éste mi último día, me voy contenta de saber que todos mis cambios de planes fueron la mejor decisión. Este mes adicional en Sydney fue intenso, lleno de emociones y mucha risa. Me rodee de gente que -sin darse cuenta- me ayudaron a crecer como persona, a ser más y más tolerante y, definitivamente, a mejorar aún más mi inglés.
Ahora comienzo otra etapa de vida. Nueva Zelanda será de seguro muy distinto, menos cemento y más naturaleza. Menos gente y más tranquilidad. No tengo muchas expectativas, porque no tengo idea qué experiencias me esperan, pero estoy segura -como siempre- que todo tendrá su razón de ser.
Hasta pronto!


