Antes de narrarles mis variadas actividades navideñas, tengo algo mas entretenido que contar. El día viernes 26, luego de una tarde de shopping y tiramizú casero, corrí de regreso a mi hogar para tirar mis cosas y partir más livianita a Lolas Tapas. Al cerrar la puerta de entrada, me dieron ganas de usar el baño, así que entré y volví a salir rapidito...
... dejando olvidado a Mister Mike y su trio de llaves, lo que me convirtió inmediatamente en otra homeless más en Melbourne (suelen haber backpackers que, por falta de trabajo, pechan sofá en casas de amigos por varias semanas).
He de explicar que en ese mismo instante no me preocupé mucho y le dejé un mensaje a Mathias en el buzón de voz. Sin embargo, al ratito me acordé que'l chicoco se había ido por el finde con la pierna y no volvería hasta el domingo. Dada la situación, no tuve otra opción que recurrir a la táctica backpacker. En mi afortunado caso, conseguí techo con mi amigo italiano, el mismo que preparó el tiramizú mencionado anteriormente.
A pesar de lo incómodo que puede ser vivir durante 3 días con la misma ropa, sin mis productos personales de aseo, sin mi hermana tecnología ni mi sagrado desayuno, les digo que me entretuvo bastante la situación. Al final, lo único imprescindible es un colchón bajo techo y una ducha por la mañana; para el resto uno se las arregla.
He de explicar que en ese mismo instante no me preocupé mucho y le dejé un mensaje a Mathias en el buzón de voz. Sin embargo, al ratito me acordé que'l chicoco se había ido por el finde con la pierna y no volvería hasta el domingo. Dada la situación, no tuve otra opción que recurrir a la táctica backpacker. En mi afortunado caso, conseguí techo con mi amigo italiano, el mismo que preparó el tiramizú mencionado anteriormente.
A pesar de lo incómodo que puede ser vivir durante 3 días con la misma ropa, sin mis productos personales de aseo, sin mi hermana tecnología ni mi sagrado desayuno, les digo que me entretuvo bastante la situación. Al final, lo único imprescindible es un colchón bajo techo y una ducha por la mañana; para el resto uno se las arregla.













