May 30, 2009

A last minute post

I walked this morning down Acland St for the last time and I felt so alive! What a beautiful sunny day we've got today! The sound of the trees moved by a mild breeze and the people walking around deciding where to have a nice coffee. This is St Kilda and I LOVE IT.

Aww, so many thoughts in my mind, but no time to extend myself right now. Yanoula is waiting for me (she's gonna drive me to the airport, sweet!).

I'll leave you with this pic of us on my last saturday night at Veludo's (kinda farewell party, but not really).

May 21, 2009

Breathing the life back again | Third story

Me he demorado en escribir esta tercera historia, porque es muy personal. Incluso pensé en no subirla al blog no más, pero por otro lado no quiero dejar de registrarla en mi bitácora virtual . Así que si no quieren leerla, todo bien. Y para los que se aventuren en la lectura, sorry por lo larga! Es que quiero recordar cada detalle después.

Un sábado, hace 2 meses y medio atrás, era la despedida de Tinka. Por alguna razón, llevaba días sintiendo que esa sería una noche especial. Había reservado hora en la peluquería para hacer uso del voucher que él me regaló para la navidad. En mi cabeza pensaba que toda la emoción era mostrarle mi new look a Tinka, pero cuando llegué al bar Veludo me topé con alguien inesperado que cambiaría el resto de mis días en Melbourne.

Arriba del escenario, un tipo alto y flacuchento pinchaba música electro-house junto a otro DJ, un saxofonista, un percusionista y dos vocalistas. Fuera que la música era del todo mi gusto, su sola presencia me abstrajo completamente. No era su sonrisa, ni el ritmo de su cuerpo al bailar, ni sus manos de dedos largos (así como los míos), ni su jockey blanco, ni sus ojos. Lo que yo estaba viendo –cristal como el agua– era un alma pura, honesta, sencilla y en armonía. Mientrás más lo miraba, más sabía de él: "es creativo, sociable, comprometido, responsable, tiene claro para dónde va, se siente orgulloso de lo que hace, no tiene nada que ocultar. Y es de mi edad".

Luego de un par de horas bailando frente al escenario, casi sin parar de mirarlo, la adrenalina del principio empezó a decaer. Más que cansada, tenía la terrible corazonada que este hombre no podía ser soltero, "es obvio que tiene polola (si no es la señora ya)". Estaba tan segura de ello que quería devolverme a la casa, pero por otro lado sentía que no podía irme sin saber quién era él. 

En eso andaba pensando cuando un letrero en la pared me llamó la atención...
 "JACKET OFF every Saturday at Veludo". Entonces me fui.

Pasaron 2 semanas en que traté de olvidarme de todo, pero llegó ese sábado que no me resistí a volver, sólo para reafirmar o desmentir mi instinto. Era más que obvio, el corazón se me salío en cuando apareció el jockey blanco entre la multitud. Mi amiga Rach (heredada de Tinka) pasó a ser mi complice en esta travesía, y juntas gozamos bailando toda la noche sin despegarnos del escenario. Cuando ya faltaba poco para las 3am –hora en que se prenden luces y todos calabaza pa la casa– alguien me toca el hombro. Levanto la cabeza y me encuentro con él, frente a mí, mirándome a los ojos y con una hermosa sonrisa. Me entrega un CD (de Jacket Off) y luego le entrega otro a Rach. Yo –boba– le agradezco sin quitarle los ojos de encima. Que un músico le entregue un CD a un fan es una cosa, pero que ÉL me lo haya entregado a MÍ es otra cosa! Y desde ese momento no se me salió nunca más de la cabeza.

El siguiente sábado fui decidida a actuar. Me prometí que si no lograba captar su atención, entonces no volvería más. Al entrar no tenía plan ni tema en mente, pero a los 10 minutos de estar adentro sentí que era mi momento, entonces empecé a caminar hacia él. Me reconoció y yo le dije que su CD no funcionaba en mi equipo (era cierto). Él prometió darme otro. Luego la conversación se alargó otros 5-8 minutos con temas de música, hasta que tuvo que volver a lo suyo.

Así fue que empecé a pagar 5 dólares cada sábado (con un par de excepciones) por entrar a Veludo. Algunas veces lograba que me saludara de lejos, otras ni siquiera se daba cuenta que yo estaba ahí. A veces iba con Rach, otras iba sola. A veces iba por la noche entera, otras por 15 minutos. A veces bailaba a todo dar, otras me dedicaba a tomar fotos (album en facebook). Y con el tiempo, el grupo entero me empezó a reconocer y el me empezó a conversar más. 

A todo esto, más o menos en la 3era semana ya había corroborado que tiene polola (gracias Facebook por el dato), y desde ese entonces dejé de pensar en el final feliz que me hubiese gustado. Sin embargo, siguía sintiendo que había algo mucho más potente que un mero enamoramiento.

La cosa es que pasaron las semanas hasta que hace 2 sábados me asomé sin muchas expectativas. Asumí que –como siempre– estaría lleno y probablemente no tendría oportunidad para hablarle. Pero para mi sorpresa ese día estaba más o menos vacío. Más aún, me sentí parte de la casa; todos me saludaron, desde los tipos de seguridad hasta el fotógrafo. Y por supuesto, Él. 

Esa noche me conversó un rato y luego se dedico a la música. Yo me fui a buscar un copete y me puse a bailar en un rincón cerca del escenario. No pasaron mas de 15-20 minutos cuando veo que se baja del escenario y se acerca a mí. Seguramente me acusé sola con la sonrisa que le puse, pero él very friendly me preguntó si quería algo para tomar. Supuse que me conseguiría algo y luego me dejaría bailando sola de nuevo, pero para mi dicha me dice "tengo un break the 30 minutos, así que podemos quedarnos aquí; no tengo que volver al escenario". Se pueden imaginar mi shock de emoción!

Empezamos a conversar de fotografía. Drásticamente el tema cambió a cicatrices y accidentes de infancia (tiene exactamente la misma cicatriz que yo en la ceja izquierda). Después le pregunté qué hacia durante la semana y me dice que trabaja en marketing. Hablando de trabajo me cuenta que se ha cambiando 42 veces de pega, que le gusta cambiar permanentemente, que necesita probar de todo, etc. Casi exploto de la risa; me dije "este tipo es mi versión masculina!". 

La conversación me tenía fascinada, pero ese maldito ruido ambiente me tenía loca. Yo quería escucharlo mejor (aunque el ruido tenía el beneficio de tenerlo bien cerquita), así que le dije que nos cambiaramos al balcón para no gritar tanto. Ahí nos sentamos y seguimos hablando de perspectivas sobre el trabajo, la plata, los hobbies, etc. 

No duró mucho más la conversación porque tenía que volver al escenario. Mientras caminábamos de vuelta me bajó la sensación de que no podía ser sólo eso, yo necesitaba saber más de él y ese era mi momento. No lo dudé más y le pregunté si se tomaría un café conmigo durante la semana (por supuesto envolví la pregunta en papel de dulce, diciéndole que había sido una agradabe conversación y que si no le molestaba podíamos continuarla con un café). Él tan agradable aceptó y guardó mi número. Luego me envió el suyo y nos despedimos con un cariñoso abrazo, de esos que te das con los amigos más cercanos. Me fui con las piernas como lana... la verdad estaba tan nerviosa que no me daba para seguir en pie.

La semana que pasó después de eso no hubo mensaje ni llamada. "Este tipo se echó pa' tras", pensé. Tenía dudas si volver al siguiente sábado (el que acaba de pasar), pero al final igual fui. Me había pedido que le grabara un CD con las fotos que tomé de ellos, así que se las entregué y aproveché de recordarle el café. De nuevo para mi grata sorpresa, me dice que en vez de un café por qué no mejor nos juntamos a una sesión de fotografía. Esta vez de verdad que exploté de alegría en su cara (no me pude aguantar). Es que me parecía lejos la mejor idea de todo el planeta!

Hoy es jueves y no me puedo los nervios. Capaz que no me llame. Y en realidad si no nos juntamos no pasa nada. Sólo que me iré de Melbourne con la triste sensación de haberme perdido la oportunidad de conocer a la única persona en Australia con la que sentí una conexión desde el alma, la única persona a la que me hubiese encantado tener en mi círculo social para el resto de la vida, aunque sea como un buen amigo.

May 12, 2009

Breathing the life back again | Second story

Ya leyeron el blog anterior? Bien, entonces aquí va la segunda historia.

Ese mismo lunes, hablando con la Angelito por teléfono, me cuenta que en su trabajo habían contratado a una señora que decía ser "experta" en TRIM (un sistema para almacenar archivos) pero después de un intenso lunes explicándole 30 veces cómo crear una nueva carpeta, ya estaba más que chata! Yo le digo en talla "Pucha, me deberían haber contratado a mi!". La pobre tiene que haber estado muy desesperada, porque me dice "Tení toda la razón! Esperame que voy a hablar con mi jefe y te llamo de nuevo". Al rato me llama explicándome que para variar su jefe no es capaz de tomar ni una decisión y que había puesto cara de complicación. De todas maneras, quedamos en que me contactaría con su agencia de reclutamiento por si las moscas.

Al día siguiente, martes, logré comunicarme con Hudson como a las 4pm. La sitación no era nada común y era bien difícil explicarles que necesitaba registrarme en la agencia porque "tengo una prima que trabaja en ACMA y blablabla...". Entre medio se me cortó la llamada, pero la mina era tan eficiente que ubicó a la Angeles para pedirle mis datos. Entonces a los 15 minutos, mientras yo ajustaba mi CV, la mina me devuelve el llamado y me cuenta que había hablado con mi prima y que necesita que le enviara mi CV a su email. Después de media hora se lo mando y quedo a la espera. No alcanzaron a pasar más de 15 minutos cuando vuelve a sonar mi celular y me dice que ya había hablado con el manager y que estaba aceptada para empezar a partir del día siguiente a las 9:30 hasta el viernes. 

Yo no podía creerlo. Conseguir un trabajo de oficina es por lo general un proceso largo, de más de una entrevista, sobre todo si es en el gobierno. Y ahí estaba yo con una oferta en menos de 60 minutos. Para qué les digo la experiencia. Me sentí de vuelta en Oracle, y eso que era sólo el departamento de comunicaciones del gobierno, no una empresa privada. Igual que empresa gringa, con tarjeta magnética para abrir puertas, cada uno en cubículos espaciosos con tremendas pantallas planas (2 a falta de 1) y modernos teléfonos con tecnología IP. Las oficinas, amplias, iluminadas, con una hermosa vista a todo Melbourne desde el piso 42, cafetería y baños impecables, ascensores inteligentes. Igual que Oracle!

El trabajo era papaya frente a mi ojos. Sólo había que revisar una tonelada de archivos con ojo muy detallista y subirlos a nuevo servidor. El viernes terminé todo a las 3:30pm, cosa que dejó a todos más que contentos. Incluso cuando me fui a despedir del ejecutivo de más alto rango en ese piso (que tenía su oficina frente a la mía, o sea no podía dejar de despedirme) me pregunta si yo me quedo en Melbourne en forma permanente! Me quise morir en el momento, pues supuse que estaba barajando la posibilidad de ofrecerme un trabajo estable. Tuve 3 segundos para pensar mi respuesta, pero tengo tan claro mis planes para el futuro, que no dudé en responder que me hubiese encantado quedarme más tiempo, pero en realidad parto a Sydney y luego Nueva Zelanda. 

Así, con sonrisa de oreja a oreja, salí de ACMA agradecida de haber tenido la posibilidad de demostrar mi potencial en el mercado australiano, contenta de sentir que fui útil, y mejor aún confiada que ahora la agencia de reclutamiento me ayudará a encontrar mi próximo trabajo en Sydney.

Esa fue mi segunda historia. Me queda la mejor de todas, que se las contaré en cuanto vea que varios ya leyeron las dos anteriores. Para eso acabo de agregar un sistema para contabilizar cuántos de ustedes leen cada blog que publico. Pero es un sistema manual, es decir, ustedes mismos tienen que indicarme pinchando el link de abajo que dice "Ya leí tu blog". Yo no sabré quienes, pero sí cuántos. Por fa no se olviden de hacerlo cada vez lean un nuevo post, así me sentiré más motivada a seguir escribiendo.

May 09, 2009

Breathing the life back again | First story

Me doy cuenta que si mi vida no tiene sobresaltos, me aburro demasiado! Esta semana estuvo cargada de sorpresas que me devolvieron la alegría al alma. Claramente faltaba algo que me reactivara…

Parto por el lunes, cuando salí tempranito al banco con mi cute little umbrella bajo el brazo. Blanco, hecho con tela de algodón encerada, vuelitos por el borde y costuras en hilo que le dan su toque. Para una mejor idea, imaginen una mujer de la época colonial con su vestido englobado color crema. ¿La ven con una sombrilla abierta apoyada en su hombro? Bueno, esa misma tenía yo, pero con la doble funcionalidad paragua-sombrilla.

Entonces entro al banco y saludo a la ejecutiva de Atención al Cliente que está parada todos los santos días dándole a la bienvenida a cada ser humano que entra. Como siempre, me desea los buenos días y luego agrega un “what a breautiful umbrella!”. Yo muy orgullosa salgo del banco radiante. En verdad amo mi paraguas como si fuera mi hijo. Pienso en que mi mamá se va a enamorar del él y probablemente termine por regalárselo cuando nos encontremos en Sydney.

Entre las fácil 20 personas que me han hecho comentarios de Paraguitas, la que se lleva el Oscar es una mujer que, manejando por el centro-centro de Melbourne, frenó apenas me vió, bajó la ventana y gritó “I LOVE YOUR UMBRELLA!”. Creo que fue en ese minuto cuando más me enamorada me sentí de Paraguitas.

Volviendo al día lunes. Después del banco, tomé mi bus para ir a la casa de Natalia a cuidar a sus bebés (Tote de 2 y Tita de 1). En el camino me puse a leer The Weather Makers, de Tim Flannery (excelente libro por si les interesa estudiar sobre el cambio climático). Concentrada en las distintas capas que componen la atmósfera, de repente caché que ya estábamos en mi parada. Cerré el libro y salté por la puerta a la calle. Se cerraron las puertas, el bus partió y al tercer paso casi se me sale el corazón. Olvidé a mi HIJO en el asiento y cada vez se alejaba más de mí.

Esos 10 segundos que siguieron eran el dilema si correr tras el bus hasta el siguiente stop (y llegar tarde al babysitting) o resignarse a darlo por perdido. Yo no podía dejarlo ir así no más, pero correr parecía ser una opción inútil, porque ni aunque tuviera todo el tiempo del mundo, jamás alcanzaría al bus. “Australia es un país del primer mundo y algo se tiene que poder hacer”, pensé. Me acerqué al panel de recorridos y horarios en el paradero, “tiene que haber un teléfono”. Llamé y por poco le lloro a la niña al otro lado de la línea. Amablemente me da otro número de teléfono. Vuelvo a marcar, mientras miro cómo a lo lejos Paraguitas sigue su camino sin su madre. Me contesta una mina que apenas le entiendo. Con algo de esperanza le explico lo sucedido y me dice que las “lost properties” llegan en la noche, así que debo llamar al día siguiente. Insistí preguntándole si era posible avisarle al chofer (países primer mundistas deben estar conectados por algún sistema computacional, digo yo). Imposible, no se puede, tengo que entregarme y rezar por la honestidad del ser que ponga las manos en mi bebe.

Next day llamé y por supuesto la respuesta fue negativa. OBVIO! Por muy desarrollado que sea el país, la tentación de quedarse con un bello paraguas es demasiado alta. Cagué no más!

Triste muy triste, en la tarde tuve que volver al banco a depositar más $$. Y ahí estaba doña Atención al Cliente. La saludo y le digo “Remember my umbrella? The one that you liked so much?” Ella asiente. “Well, I’ve lost it. Took a bus yesterday and left it inside!” La cara de pena que le puse parece que le afectó, porque acto seguido me dice “Oh no! That’s terrible! But, would you like one of ours?” Y entonces me lleva a una oficina y me regala un tremendo paraguas del Commonwealth Bank, uno que parece quitasol!

De nuevo salí radiante de mi banco. No tanto por tener paraguas nuevo, sino más bien por lo genial que es la vida. Ser testigo de cómo el presente le da sentido al pasado. También la generosidad de las personas es algo que disfruto en plenitud; sentir la entrega desinteresada (aunque le haga publicidad a mi banco en un día de lluvia) es una sensación que aquí se vive mucho más seguido que en Chile y me encanta!

Bueno, esta es una de las historias de la semana. Lean esta primero y luego escribo las otras dos.

Abrazos, besos, y no se olviden que es urgente aprender a ahorrar agua (Chile es la segunda o tercera zona más grande del mundo en sufrir de sequía producto del calentamiento global, y eso ya está sucediendo. Acuérdense no más del último invierno… cuántas veces llovió? Cuántos días fueron realmente helados? Que yo recuerde, fue el invierno más agradable de todos). Cuento con vuestra astucia!

May 03, 2009

Moving out | Moving on.

Primero se me fue Cathy. Tiempo después, la Anita Manetti. Luego Tinka, Plessey, Lorraine & Sharon. Y ahora, Rach. Esos personajes que con su alegría y entrega me hicieron sentir alguien importante en sus vidas. Todos ellos hoy están a kilometros de distancia y Melbourne ya no es lo mismo sin su presencia :(

Es un poquito triste, porque todos los días camino por la ciudad y siento que alguno de ellos me falta. Pero la vida sigue su curso, y eso es lo que este país de backpackers me ha enseñado: nada es imprescindible, nada es para siempre. Es un tipo de desapego emocional que aminora drásticamente las angustias frente a la pérdida de alguien/algo querido.

Es así que yo también tengo planes para mí. Me voy de Melbourne a fin de mes.

Si me preguntan qué pensaba yo hace 4 meses atrás sobre mi futuro, les hubiese dicho que no me movía de St Kilda (mi barrio) ni cantando. En verdad Melbourne es la ciudad más práctica que conozco. Me hace la vida demasiado fácil! Todo, absolutamente todo lo que necesito a no más de 10 minutos caminando: supermercado, banco, correo, discoteques, bares, restoranes, cafés, playa, jardín botánico, trabajo, biblioteca, internet, lavandería, peluquería, ropa, compañía de telefonía celular, y amigos! Qué más se puede necesitar? Ah! Clases de yoga (si hubiese querido pagar, claro), Mc Donald's, abogado para reclamar impuestos, masajes de relajación, gimnasio, teatro, botillería, agencia de viajes y cine. Y si quisiera llegar más lejos, tengo bus y tram a exactamente 2 minutos. El tren esta a 15. O sea, nada más papaya!

Pero tres situaciones me hicieron evaluar la posibilidad de dejar Melbourne. La primera; la Mamá y la Cata se tomarán vacaciones en Junio y van a aterrizar nada más ni nada menos que en Sydney. La segunda; mi prima Carolin Cacao (pariente numero 1.3.2 para situarlos en el árbol genealógico) está instalada en Sydney hace casi 2 meses y añoramos vivir juntas hace mucho rato. La tercera; tenía que ponerle fecha a mi pasaje de regreso antes que terminara abril, lo que me obligaba a visualizarme en New Zealand y quién sabe si de vuelta en Chile después.

Finalmente, la ecuación que surgió fue como la tabla del 0, en que "nuevas posibilidades" tiene la misma propiedad de anular cualquier número, por muy grande que sea.
Pero como a mi nada se me escapa, y siempre todo tiene que encajar, mis futuras posibilidades están más o menos planificadas y justificadas. Entonces así va la cosa:

- En junio voy a buscar a la Mamá y la Cata a Sydney, dejo mis maletas con la Caro y partimos a recorrer la Costa Éste por 2 semanas.
- Al volver, me voy a vivir con la Caro por 1 mes y medio. De ella pretendo aprender sobre diseño de páginas web y algo de ilustración. Yo a ella le enseñaré de calentamiento global y cambio climático. Y en el complemento de las dos áreas, esperamos hacer crecer su proyecto www.dontstop.cl
- Luego, en Agosto llego a Auckland, donde tendré 2 meses para recorrer un poco y buscar mi trabajo ideal en la industria del medio ambiente.
- En Octubre postulo a la visa Working Holiday de NZ, y luego parto a Fiji en espera de recibir la visa.
- Y entonces, en teoría, vuelvo a NZ para quedarme otro año.

Ahora, si no me resulta la Working Holiday, estoy frita! Voy a tener que pagarme otro pasaje de vuelta a Chile... a no ser que aparezca un australiano o neo zelandés que me ofrezca la luna, el sol y las estrellas. Ahí veremos qué pasa.