February 12, 2009

Victoria in flames

Yo escribiendo sobre Tasmania y mi fairytale life, mientras que el resto del planeta enmudece con las imágenes de incendios incontrolables en la región de Victoria. Yo volando sobre las nubes con mis happy problems sobre cómo vivir más acorde a mis intereses, y al otro lado de la calle veo letreros pegados en las vitrinas ofreciendo parte de las ventas del día a los damnificados por los incendios ocurridos el sábado recién pasado.

Yo no veo televisión, tampoco compro el diario. Me pasa que prefiero no enterarme del resto del mundo; es información que no me suma, no me hace ni más feliz ni más sabia. Pero los grandes acontecimientos, aquellos que es importante estar al tanto -como éste- llegan a mí de todas maneras. Me llegan por skype desde Chile, por los letreros en las vitrinas, por los comentarios en la calle, por las cadenas de email.
Frente a la terrible pérdida en vidas humanas, animales y forestales, no sé cómo reaccionar. Es un tema que me afecta pues el medio ambiente es algo que me ocupa cada vez más, pero me parece que no saco nada con buscar más información sobre lo mismo. Es probable que ustedes sepan más que yo.

Si les puedo contar que ese sábado salí del depto a las 3 de la tarde para ir a trabajar. Nunca imaginé que existiera una sensación de calor como tal. El cielo estaba nublado, por lo que el calor no provenía de los rayos del sol, como suele ser. Esta vez era el viento. Grandes corrientes de aire a 46º de temperatura que chocaban contra mis pobres cachetitos (ya rojos desde el momento que salí del edificio).

Para llegar a mi trabajo sólo tengo que caminar media cuadra. Durante esos dos minutos, caminé a contra viento, con una mano frente los ojos para protegerme del polvo y las hojas que se levantaban del suelo. Me hablaba a mi misma repitiendo una y otra vez “esto es un sauna al aire libre, esto es un sauna al aire libre”, pero la frase no traía ningún alivio (tal vez era una forma de pensar que en cualquier momento alguien atinaría a apagar el sauna y todo volvería a la normalidad).

Al llegar a mi trabajo, trasladé lo más rápido que pude las mesas, sillas y quitasoles que ponemos en la calle, y entonces me encerré dentro del local, algo más aliviada con el aire condicionado que apenas funciona. El viento insistía en entrar empujando la puerta (para nada liviana) cada 5 minutos. Era tal el sacrificio de llegar a la puerta para cerrarla que opté por bloquearla con un par de corchos… total a nadie se le ocurriría en un día como ese salir a comer tapas españolas. Creo que alrededor de las 8 la temperatura bajó, y con ello la gente salió nuevamente a la calle (y el local se llenó).

De los incendios me enteré uno o dos días después. Fotos no he visto, pero me han llegado por email un par…

La un koala que apareció en el garaje de alguien, seguramente en busca de sombra. La señora le puso un bowl de agua para que se hidratara y esa fue la reacción del koala.

La otra puede que la hayan visto en las noticias. Un bombero que encontró al koala en la mitad del incendio y le ofreció agua; al parecer fue el animal el que le dio la mano al bombero y no al revés.

1 comment:

  1. Dear sis!!!!!

    Que atroz lo del incendio!!!! Y que pena los pobres koalitas! En realidad, es un evento importante y, como diria nuestra adorada madre, deberias guardar los recortes de diario (asi como yo NO lo hice para cuando Obama salio, para la crisis o el inagurational day... jajajajaja).

    En fin, pasaba a ver que era de ti, porque hace tiempo que no hablamos por skype. Y te extranio!!!!! Te queria dejar millones de besos y abrazos para que duren hasta que hablemos!!!!

    TKMMMMMMMMMMMMM


    PS. Me tienen que perdonar qu ehaya estado mas ingrata porque mi tiempo se divide entre la U, el Seba y el cambio de casa :)

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