March 04, 2009

Thoughts: Where are the stars?

La última vez que pude contemplar la vía láctea fue cuando el chofer del bus se detuvo unos minutos en un pequeño pueblo entre Sydney y Melbourne. Eso hace 4 meses exactamente.

Echo marcha atrás entre cientos de recuerdos, y la siguiente imagen se detiene en una pequeña playa de la Riviera Maya, en el año 2006. Esa romántica noche me senté a orillas del mar, en exquisito silencio, observando la geometría de constelaciones que no conocía.

Sigo retrocediendo y aparecen noches semi-oscuras en Las Brisas y la lluvia de estrellas que se podía observar desde Farellones. Creo que eso fue en 1998.

Después ya no tengo recuerdos, pero sí la certeza que de niña miraba las estrellas mucho más seguido. Las extraño.

Me pregunto cómo fue que la humanidad se acostumbró a luminosidad de la ciudad y se privó de percibir la inmensidad del universo. Tal como pudo asimilar la falta de árboles y pasto, conformándose con plantas en maceteros o pequeños jardines; reemplazó animales silvestres por educadas mascotas; aceptó cuando los edificios fueron bloqueando la imagen de la montaña; nunca se alarmó cuando el río dejó de traer agua cristalina; el olor de la ciudad no le pareció desagradable; la bulla general la neutralizó hasta considerarla un sonido imperceptible.

Fue quizás el exceso de luz que la cegó. Luz que borró las estrellas del cielo y con ello dejó de sentir la imponente presencia de la naturaleza. Lejos de ella apareció la libertad para crecer, evolucionar. Pero, en qué dirección?

Faltó una fuerza con mentalidad ingenieril. Un ser omnipotente que proyectara las consecuencias que provocarían las bárbaras ocurrencias de milesde millones de humanos. Faltaron también más lecciones sobre humildad para aminorar los niveles de codicia y ambición. Tal vez se necesitaban muchos más siglos de meditación.

Acostada aquí en mi cama, sueño con retornar a su dueño la propiedad en la que viví, intacta. Deseo más que nunca poder limpiar todos los rincones, reponer todo lo que eché a perder, barrer por dentro y por fuera, dejar en el aire un aroma a pureza, cortar la luz y cerrar la puerta. Luego, entregar las llaves en las manos de quien tuvo la confianza en prestarnos su mejor creación, descansando en la certeza que hice mi mejor esfuerzo por dejar todo impecable.

Si tú me ayudas, avanzaré más rápido. Luego podemos ir juntos a ver las estrellas, te parece?

1 comment:

  1. Este relato está para una revista ¡me encantó!!!!!!!!!!
    ah!!!!!! a propósito.........con la Cata estamos contribuyendo al cuidado del medioambiente: la acompaño caminando hasta la esquina y sigue sola al colegio , en las mañanas........
    cariñitos
    mami

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