Dedicated to Mum
Así, radiante y dichosa de lucir una tenida so-not-backpacker, llegué al Opera House para disfrutar una función musical que me transportaría a los años 60-70 y vivenciar una experiencia que nunca logró darse en la realidad, pero que un 6 de junio de 1962, en el estudio número dos de EMI Records ubicado en Abbey Road, tomó forma y fue escuchado por millones de fanáticos alrededor del mundo.
La variedad de instrumentos que Los Beatles mezclaron en su música era suficiente para formar una orquesta. Lamentablemente, la banda no tuvo la oportunidad de tocar junto a una orquesta real, pero les aseguro que el miércoles 23 de julio fue como si los hubiese presenciado en vivo y en directo.
Encontré mi puesto en lo alto del Concert Hall, entre una pareja de adultos mayores y otra en sus cincuentas. Tras una corta espera, la función comenzó con la Sinfónica de Sydney tocando un medley de Los Beatles, en que los violines en el coro de Lucy in the Sky with Diamonds y All You Need is Love dieron el pie inicial para los innumerables "goose bumps" (piel de gallina) de la noche.
Acto seguido entraron al escenario Paul, John, George y Ringo, tomando posición de guitarras y micrófonos para cantar She Loves You. El público siempre muy pulcro, escuchando en perfecto silencio, mientras yo moría por cantar a todo pulmón.
Sería eterno describir cada canción –porque cada una me sorprendió con algo nuevo– pero resumiendo, tanto la orquesta como la banda hicieron copia fiel de la música que ya todos sabemos de memoria. No se les pasó ningun detalle, como la vestimenta de las distintas épocas, las expresiones y forma de moverse que caracterizan a los cuatro músicos, las risas y aplausos en Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band / With A Little Help From My Friends, los "cu-cu-cu-chu" de I Am The Walrus, el reloj-alarma de A Day In the Life.
Como dije antes, estuve toda la noche con los pelos de punta. Tanto así que me llegó a dar frío (en un teatro absolutamente calefaccionado). Fue realmente espectacular! Incluso al final, cuando la banda volvió por segunda y tercera vez a cantar Twist and Shout y Can't Buy Me Love el público bailaba y aplaudía como si fuera un concierto real de Los Beatles; yo obviamente cien por ciento inmersa en el papel de fanática setentera.
Por supuesto, desde principio a final, me acordé todo el rato de ti Mami, porque escogí el concierto sabiendo que tú lo hubieses disfrutado tal vez más que yo. Así que espero este blog te transmita un poco de esa energía y euforia propia de tu época.
MUCHAS GRACIAS POR AUSPICIAR!!!

El corazón se me sale!!!!!!!!!!!!!!!............muero por no haber estado ahí!!!!!!pero me alegra infinitamente que hayas estado tú y haberte emocionado como te sucedió.......¡¡¡¡¡estoy feliz!!!!! de esa experiencia, que sin duda fue "espiritual".........te amooooooo!!!!!
ReplyDeleteSounds like so much fun sis!!!!!!
ReplyDeleteMiss U!!!
Buenisimo!!
ReplyDeletete imagino bailando y coreando en las canciones finales!
Besos