August 06, 2009

To Sell or Not to Sell

Ese "buen empleo" mencionado un par de blogs atrás fue una aberración del porte de un buque! A muchos les podrá tentar el mundo de las comisiones por venta, pero a mi las lucas no me mueven; mucho menos si me siento incómoda en lo que hago.

El martes pasado, Dan y Yo fuimos seleccionados para ser Sales Representatives en la empresa Aussie Farmers Direct. En específico, vendedores puerta a puerta ofreciendo productos frescos 100% australianos: leche, pan, huevos, mantequilla, queso, frutas y verduras, entre otros.

Dan postuló porque en ese momento le quedaban 200 dólares y está desesperado por ahorrar para seguir viajando. Yo postulé porque, con la decisión de quedarme hasta septiembre, me pareció que era mejor aprovechar el tiempo libre ganando unos dolarillos que serven para pagar el hostal y quizás guardar algo para Nueva Zelanda. La necesidad es la misma, lo distinto es la perspectiva.

El miércoles nos entrenaron sobre el servicio y sus productos. Luego el jueves era el primer día en terreno, pero como yo tenía el concierto en el Opera House, el manager taquilla me dejó faltar. Esa noche Dan llegó apestado, más amurrado que cabro chico castigado sin televisión por una semana. Según él, el trabajo era una mierda, pero yo supuse que estaba exagerando...

Entonces llegó el viernes, mi primer día. Como siempre, ese ángel protector que tengo no falló en su tarea por boicotear todo a mi favor. Por una extraña razón, los manager alargaron el BQB (asado) de los viernes, retrasando la salida para las 3:30pm. Luego, el mini-bus donde yo iba cagó-cagó; se le cortaron los frenos y tuvimos que esperar una hora hasta que llegara otro bus a buscarnos. Recién a las 5 de la tarde conseguimos emprender nuevamente el rumbo a nuestro sector. Sin embargo, lo que nunca había sucedido: el supervisor se perdió y no pisamos pavimento sino hasta las 7pm, lo que nos dejaba solo 1.5 horas para trabajar.

Como yo tenía que ser entrenada antes de empezar por mi cuenta, estuve escuchando a otra niña los primeros 60 minutos, así que solo tuve 30 minutos para tocar puertas. Podrán comprender que con un día así, nadie podía esperar que lograra vender, por eso me importó un coco ponerme nerviosa y no lograr dar mi "pitch" (diálogo) en forma coherente.

Hasta ese día nada me parecía mal, sólo pensaba en que tendría algo entretenido para hacer durante el día y que más encima me pagaría por hacerlo. Pero eventualmente se me apareció el lunes y con ello la realidad. Desde las 4pm hasta las 8:30pm toqué timbres en 5-6 cuadras. Total ventas: 0! El sol se fue completamente a las 6:30pm y yo congelada hasta los huesos, reteniendo necesidades biológicas, frustada de no poder revocar las negativas.

Los siguientes días no fueron muy distintos. El martes logré mis primeras dos ventas, lo que me animó por unas horas, pero el frío, la oscuridad, la soledad, la urgencia de ir al baño seguían estando presente. Adicional a eso, una nueva incomodidad surgió... eso de irrumpir en la vida familiar de la gente, aparecerme con mi latero speech cuando están cocinando, cenando, acostando niños, viendo películas, conversando, hablando por teléfono. Peor aún, ¿quién cresta quiere recibir leche en la puerta cuando es tan entretenido ir al supermercado? En general el australiano es bastante amigable y la reacción de la gente no es tan negativa, pero igual afecta que te cierren puertas en la cara o te miren con cara de "no me jodas".

Ya el miércoles no quería hacerlo, pero resistí hasta el viernes, día en que hablé con el manager (pendejo de 28 años) explicándole que esta cuestión me tenía mal. Él todo bueno onda me dijo que me relajara, que nadie era vendedor de profesión, que lo pensara durante el fin de semana y que si necesitaba más entrenamiento la próxima semana, podíamos coordinarlo. Le hice caso y ese día logre una misera venta, lo que reafirmó mis dudas sobre mi capacidad de vender.

Finalmente, desperté el lunes con la decisión tomada. Capaz que lo haya hecho mientras soñaba, porque sencillamente no lo pensé dos veces. Llamé a Ben Da Manager y renuncié. No sólo me sentí aliviada, sino también orgullosa de no venderme por plata. Lo más divertido es que, en un acto de rebeldía, me bajó la necesidad de quedarme todo el día en pijama.... para dejar bien claro que no iba a trabajar más.

A pesar que igual me da un poco de remordimiento no generar más ingresos, me tranquiliza saber que tengo mi trabajo en el hostal y lo amo. Quiero decir que al menos estoy segura que no es de floja que no quiero vender leche, porque juro que no tengo ningún problema en limpiar inodoros cochinos, ni cocinas llenas de grasa.

3 comments:

  1. ʎɹɹos ˙˙˙ sʇɔnpoɹd sɹǝɯɹɐɟ ǝıssnɐ ןן ǝs oʇ noʎ dןǝɥ ʇ´uɐɔ ı ˙˙˙pןɹoʍ ǝɥʇ ɟo ǝpıs ǝʇısodo ǝɥʇ uı ɯ´ı

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  2. hahaha, how did you do that!!!

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  3. Holi!

    Qué bueno que no te vendas por plata...además la leche yo creo que está overrrrated!!! (si con coca cola light se vive)
    Voy a celebar mi cumple en Sto Dgo todo el fin de semana, tirando por la ventana mi primer sueldo! Qué lata que no puedas estar allá!
    miss ya

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