June 04, 2009

El Glamour de Sydney

Eran las 9:30 de la mañana cuando hicimos el check-in en nuestro aparthotel. Como era de suponer, el dpto estaría disponible recién a las 14:00 hrs, hora en que se termina el aseo. Por mi ningún problema; para la Mamá y la Cata no quedaba otra que hacerse el ánimo de empezar el tour citadino.

La ruta fue muy parecida a la que hice yo cuando recién llegué a Sydney. Hyde Park, Botanical Gardens, Opera House, Circular Quay, The Rocks y Harbour Bridge. Todo en 3 horas y media!
Volvimos al depa a la 1 porque las dos ya no daban más del cansancio; mal que mal para ellas eran las 11 de la noche. El problema es que al empezar a instalarnos y abrir maletas nos entusiasmamos con la entrega de regalos –que casi la confundo con Navidad!
Aprovecho de dar las gracias nuevamente y prometo escribirles un mail personal a cada uno en cuanto me quede solita de nuevo.

Entre el desorden que quedó y el cansancio general, no nos daba para salir a recorrer más. El plan fue cocinar y ver la película del año, Twilight. Salí con la Cata a comprar "groseries" (comida) y al volver mamá dormía plácidamente, pero logramos despertarla para una rica sopa de zapallo con fetta cheese mientras veíamos la película. La Mamá no aguantó mucho más, pero la Cata si que merece aplauso, se mantuvo despierta hasta casi las 9 de la noche, hora en que se acabó la peli.

La mañana siguiente fue la flojera máxima. A pesar que no despertamos tarde (8:30am), nos quedamos ahí hasta pasadas las 3pm. Desayunamos, internetieamos, ordenamos maletas, leímos y nos tomamos todo el tiempo del mundo para levantarnos. Después la Cata y Yo salimos a conocer la tienda Mac de Apple y en la noche fuimos las tres a la casa de la Caro Celis a dejar una maleta con cosas que no necesitaremos en el resto del viaje.

La mañana siguiente hicimos check-out y luego nos quedaban como 3 horas antes de partir al aeropuerto, asi que las llevé al Darling Harbour.
Finalmente llegamos al aeropuerto, donde mamá hizo su primera compra en inglés sin ayuda de nadie. Cuando la Cata y Yo le preguntamos cómo hizo para pedir su café y su muffin, nos cagamos de la risa al escucharla decir "Ai guont E maquiato and E mafin".

Tres horas después aterrizamos en Cairns, donde nos recibió el característico clima húmedo de cualquier zona tropical en el mundo. Ahí mismo en el aeropuerto nos esperaba nuestro Toyota Rav 4.
Y la aventura empezó, por supuesto sin falta de un buen iPod cargado de música y un brand new iTrip para escucharla.

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