June 06, 2009

De backpackers en Cairns

Y me las traje a un hostal de backpackers no más. Si llegaron hasta aquí para verme y conocer mi vida australiana, entonces no se podían perder la aventura de dormir en un lugar así. En todo caso, me preocupé que la experiencia no fuera tan extrema y reservé la pieza familiar en suite y con kitchenet.
Después de instalar nuestro desorden ambulante (4 maletas y 3 mochilas no es poco) tuvimos que decidir cuál de todos los tours disponibles tomaríamos para ir a la Gran Barrera de Coral.  Como aquí la que manda soy yo, opté por la empresa Marine World, que nos llevaría al sector llamado Moore Reef.
La mañana siguiente despertamos alrededor de las 6:45am, tomamos nuestro desayuno al puro estilo backpacker (gratis por cortesía del hostal) y luego partimos con todas nuestra artillería acuática rumbo al terminal de cruceros.

Fuimos recibidas cordialmente por una extensa tripulación que al poco andar ya parecían ser parte de tu círculo de amigos... bueno, es que si te ven palidecer de mareo hasta devolver el desayuno en una bolsita de papel amablemente entregada en tu mano para no manchar el suelo, entonces el nivel de intimidad en esta aventura es a otro nivel.

Casi 1 hora de viaje mar adentro y llegamos a la zona donde se encontraba flotando la base estable de Marine World. La Cata y Yo nos inscribimos para hacer buceo y quedamos en el primer grupo, así que no me quedó mucho tiempo para recuperarme del "sea sickness". A las dos nos costó equalizar los oídos, pero una vez superado, nos maravillamos con el panorama. Yo ya había buceado antes, pero esta vez me lo gocé más porque pudimos tocar algunos bicharracos y peces exóticos. Además los corales aquí no estaban tan profundos, por lo tanto los rayos del sol iluminaban suficiente como para observan los intensos colores de peces y corales. 
Después del buceo, subimos a buscar a la mamá para seguir con el snorkel y tomar fotos con la camara waterproof. 
Poco rato después que nos salimos del agua, llegó nuestro turno de salir a volar. Si, volar en helicóptero! Desde arriba se veían clarisimas las tortugas, manta rayas y tiburones. Yo sacaba y sacaba fotos, mientras controlaba la segunda racha de mareo, pero con la osada maniobra del piloto mi ya vacío estómago sufrió catarsis. Menos mal la madre salvadora tenía bolsitas de papel a la mano.
Volvimos a la base y ahí caimos redondidas las tres. Dormitamos hasta que llegamos a tierra firme, perdiéndonos la oportunidad de tomar la última actividad del día: un semi sumergible donde hubiesemos visto más vida marina.

Al día siguiente nos dimos un relajo y salimos del hostal como a las 11am. Esta vez agarramos el auto y partimos al norte, a conocer Port Douglas. Este paseito no lo tenía contemplado en el itinerario y me encantó porque fuimos parando en varias playas bien bonitas (aunque muy ventosas). Además, nos cagamos de la risa posando frente al lente (así) y comimos unas pizzas exquisitas antes de volver a Cairns.

Finalmente en la noche nos devoramos unos deliciosos Tim Tams (la versión australiana de la Negrita) mientras jugamos UNO.

2 comments:

  1. Qué Rico que lo estén pasando taaan bien... mi sueño es bucear..siempre he estado a punto pero las lucas no me han acompañado!!
    Un beso y saludos a tu madre y la Cata.

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  2. Ya poh Andrea! Mantennos al dia!!!
    Te he echado de menos y me gusta hacerte seguimiento.

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