June 09, 2009

Perdidas a todo sol

Yo sabía que el viaje sería un poco largo, pero nunca se me pasó por la mente lo que significaba pegarse un pique hacia el interior de Australia...

Ese día nos despertamos a las seis de la mañana y salimos a las ocho y media. Undara Volcanic National Park era un panorama que me tenía entusiasmada y no quería llegar tarde para nuestra visita reservada a la una de la tarde. Abastecidas con jugos, snacks, y tacos para el almuerzo, emprendimos rumbo hacia el famoso “outback” o interior – un viaje que duraría unas cuatro horas.

El primer trayecto consistía en subir de nuevo a Innisfail, pasando de nuevo por todas las plantaciones de azúcar y plátanos. El segundo trayecto apareció cuando tomamos la autopista hacia el interior. Todo muy verde y frondoso. La parte más bonita fue cuando llegamos a las Wind Mills (molinos de vientos).

Como dos horas después desde que partimos el panorama cambió. Todo café, deshidratado, árboles pálidos y delgados, hasta las vacas se veían escuálidas. A pesar que la zona es muy desolada, tuvimos la suerte de viajar con un vehículo amigo las siguientes horas.
Alrededor de las 12:00pm vimos un letrero que decía Undara Lava Tubes a 45 kms. Ahí nos relajamos y llegó la alegría al alma. Entonces Cata y Yo cantamos a grito pelado las canciones de MIKA.
A las 12:30pm, dejamos de cantar MIKA. A las 12:45pm la mamá ya no podía ocultar la cara de preocupación y empezamos a preguntarnos si no nos habríamos pasado algún letrero. En eso pasa una camioneta en sentido contrario y, a punta de luces y señales con las manos, logramos que se detuviera. La buena noticia fue que tenían un mapa muy grande donde nos aclararon a mala noticia: nos habíamos pasado hace rato, harto rato!

Eran las 12:55 cuando nos devolvimos con nuestro segundo vehículo amigo.
En total nos habíamos alejado 30 minutos de la ruta correcta, y luego nos quedaban otros 30 minutos más hasta llegar al lugar. Es decir, llegamos 1 hora atrasadas. O sea, estábamos más que fritas con el tour.

Con mi mejor cara de angustia conseguí que nos reembolsaran el 50%. No podíamos hacer nada más, así que buscamos un sitio donde sentarnos a descansar y devorar el picnic que teníamos de almuerzo. Y ahí fue cuando nos bajo el ataque de risa… viajamos 5.5 horas para comernos unos diminutos tacos rellenos con rúcula, fetta cheese, aceitunas y tomates deshidratados!! Peor aún, ahora teníamos que viajar otras 4.5 horas de vuelta!

Finalmente, llegamos a las 7:30pm, reventadas pero muertas de la risa. La aventura fue genial y tuvimos la oportunidad de conocer la zona más característica de Australia.

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