Son casi las 10 de la noche. La Cata y la Mamá cayeron rendidas hace rato y yo debería dormir también, porque de seguro me despertarán mañana a las 6am. Pero estoy aprovechando que pagamos internet por 24 horas para escribir lo intenso de esta emotinal roller coaster de las últimas 36 horas.
Salir de Melbourne fue terrible. En el auto de Yanoula casi no hablé, miraba por la ventana y pensaba en todos los momentos claves de los 7 meses que viví en St Kilda. Y mientras más nos alejabamos de la ciudad, más nostalgia me daba, así que opté por mandar un último mensaje general de despedida a todas esas personillas que merodearon el pequeño y loco mundo de Andrea Celedón.
No al borde de las lágrimas, pero con el corazón inflado de tanto cariño, llegué al aeropuerto con un lote de replay texts que me hicieron sentir que todo valió la pena, que incluso el no haber conseguido la visa permanente en Australia hace mi pasar por Melbourne una experiencia más enriquecedora aún.
Click en la foto para leer los mensajes
Una vez aterrizada en Sydney, todo se volvió extraño, ajeno. A eso se le sumó la cuota de mala cueva y el cansancio de arrastrar 15.5 kgs en la mano derecha, otros 28 kgs en la izquierda, unos 8 kgs en la espalda y un mat de yoga que todavía no ha visto la luz. La versión corta de la historia es que a esa hora de la noche no había shuttle que me llevara a Bondi Beach, donde me esperaba mi primi Caro. Eso me hubiese salido unos módicos $15.00, pero tuve que tomar un taxi que me salió 45!
Al entrar a la casa, toda una comunidad latina me esperaba con carrete al puro estilo viña marino. Esos carretes destructivos, donde a nadie le importa si la botella de pisco se dio vuelta o si el cigarro había que apagarlo en un cenicero a punto de eruptar cenizas. La verdad, me cargó sentirme de vuelta en Chile, pero era lo que había...
Finalmente me fui a acostar a las 1 de la mañana, un tanto preocupada de tener que despertar a las 5:30 am para llamar por teléfono para reservar un shuttle que me lleve de vuelta al aeropuerto para ir a buscar a la Mamá y la Cata.
Hasta aquí los dejo, porque la mamá está que me mata con tanto ruido de las teclas al tipear. Trataré de escribir más mañana.
PS: DEMASIADAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME MANDARON REGALITOS!
Se podrán imaginar mi cara de alegría! En verdad se pasaron, todas las cartitas son hermosas. LQM
Se podrán imaginar mi cara de alegría! En verdad se pasaron, todas las cartitas son hermosas. LQM

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